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miércoles, 24 de octubre de 2012

EL TESORO DE LOS BÁRBAROS
Exposición itinerante (MARQ).
Por Luz Marina Delgado 
(Universidad de Alicante 2012)

(Foto propia)


Hoy tengo el placer de presentarles mi visita autoguiada al museo Arqueológico de Alicante, el MARQ, donde se expuso el tesoro de los Bárbaros. Gracias a la profesora Carolina Domenech (UA), que recomendó su visita, nada desaprovechable, avisando que pronto marcharían de tierras Alicantinas.

Se trata de materiales encontrados en Alemania (mayoritariamente), cerca de los ríos que han podido rescatar un equipo amplio de investigación, y nos muestran qué construyeron , para qué lo utilizaron y cómo lo utilizaron. No olvidemos que la industria bárbara (o pueblos bárbaros -mayormente germanos- provenientes del norte), está basada en el metal, por tanto sus riquezas en la herrería son muy notables.

Afortunadamente las fotos que he podido aportar son cosecha propia, puesto que se permitían mientras no se usase el flash, cosa que como verán, tampoco hizo mucha falta.

La organización de la exposición estuvo muy lograda, aportando datos interesantes y grandes murales dibujados para entender las formaciones políticas y el reparto de tareas dentro de un poblado bárbaro. Una puesta en escena estupenda y un lenguaje sencillo para llegar a toda clase de público.
Gracias a aportaciones de colecciones privadas, como la de los hermanos Ludwig y Willi Kuhn, pudimos apreciar la magnitud del uso del hierro, y el bronce, entre otros metales.

Comenzamos nuestro peculiar paseo por el museo con una introducción aportada por el MARQ.

“ La desigual incidencia de la crisis del siglo III en el Imperio se manifiesta en nuestras tierras, pues aquí no hubo invasiones bárbaras en este momento. El establecimiento de un destacamento militar en Dianium se relaciona con las liches por el poder imperial, que quizá fueron la causa de la ocultación de 668 sestercios de bronce halladas en Denia.
Pese a la recesión económica y edilicia, siguen activas las ciudades de Ilici y su puerto, La Vila Joiosa (Allon?) y Dianium, pero se abandona Lucentum, que desde el siglo I mostraba signos de recesión, debido a problemas económicos de ámbito regional.
En el entorno rural, algunas villae, dedicadas a la producciónd e vino y aceite, son ahora más lujosas y cómodas que en siglos anteriores. Las primeras invasiones se documentan a principio del siglo V, protagonizadas por Alanos y Vándalos.”

(Foto propia)


Los Alanos (llamados también alauni o halani) eran un grupo étnico de origen iranio incluido en la familia de los sármatas, pastores nómadas muy belicosos de diferentes procedencias, que hablaban la lengua irania y compartían con ellos la misma cultura en muchos aspectos.

Alrededor del año 370, los alanos fueron barridos por los hunos y se dividieron en varios grupos, algunos de los cuales huyeron al oeste. Una parte de esos alanos occidentales se unieron a las tribus germánicas de los vándalos y suevos en su invasión de la Galia romana.

Los vándalos fueron un pueblo germano de Europa central. Su lengua pertenece a la rama germánica oriental que habitaban las regiones ribereñas del Báltico, en la zona de las actuales Alemania y Polonia.

Si seguimos el derrotero de vándalos y suevos en la Península Ibérica (la entonces Hispania) en 409, los alanos se asentaron en las provincias de Lusitania y Cartaginense. Los vándalos silingos se asentaron en la Bética, los suevos en la Galicia costera y los vándalos asdingos en el resto de Galicia. 


(Fotos propias)


Estas tribus germanas se asentaron en la península Ibérica y convivieron hasta la llegada de los visigodos en la P.I y los ostrogodos en Italia, por ejemplo. “Primos” que vienen realizando las mismas rutas hacia el sur, y se ven obligados muchas veces, a pactar con ellos, intentando repartir su tierra para convivencia pacífica, o muchas veces enfrentándose por falta de entendimientos.

Recordemos que los asentados en los territorios (francos, suevos, vándalos, alanos, etc) terminarán por mezclarse con las poblaciones existentes en cada territorio, aunque luego vengan los más fuertes y éstos sean reemplazados, pero ahora... no es el caso de esta exposición.

En todo ese proceso de viaje al sur, hubo muchos asentamientos, muchos de los cuales se convirtieron en asentamientos fijos poblacionales, creando así una villae, transformándose en sedentarios y dueños de esa parcela de tierra que han adoptado, y quedando otros grupos como nómadas que son los que continúan bajando a tierras sureñas.

Todo esto obliga, obviamente, a especializarse en los metales, ya que en esos momentos, los territorios eran ricos en suelo, no olvidemos que España y Francia (entre otras), eran grandes exportadores de metales en la antigüedad. También trabajan y explotan la riqueza de las tierras en las que se encuentran. Huelga decir que muchos de esos asentamientos, se realizan en los afluentes de los ríos.

(Foto propia)


Como curiosidad, tengo que decir, que a los germanos no les importaba los objetos que iban descubriendo en sus batallas, sino el valor del metal intrínseco, por tanto, pieza que obtenian como botín de guerra, pieza que troceaban para el posterior reparto del mismo. Luego los fundirían de nuevo para realizar las piezas que ellos quisiesen.

(Foto propia)

Como no podía faltar, en una comunidad germana, al igual que visigoda, romana, etc. Son los artículos complementarios que marcan una cierta posición social o política dentro de las sociedades, un individuo o un clan familiar. En el caso de las sociedades germanas, obviamente, su status reconocido es el militar, aunque su familia también gozaría de ciertos artículos, normalmente de intercambio entre bandas. Así pues, se pueden encontrar ajuares como los que muestra la fotografía inferior en un estado de conservación excelente, y nos muestra los brazaletes, collares, hebillas, fíbulas, etc., que (aunque resulte extraño)  las lucía los hombres , precisamente, para reconocer su status dentro del grupo.

(Fotos propias)

Ya para acabar, decir que la exposición, como comenté, está muy bien trabajada, me gustó bastante su introducción, donde aparece el mapa de europa a escala poco reducida, que puede empapelar una habitación de 4x4 aproximadamente (aunque tampoco lo medí), donde nos explican esa entrada de las tribus del norte empujadas por los hunos, y que pasan el Rihn, (aunque algunos se asientan) hasta los paises de la Galia (donde se asientan los francos definitivamenta - que luego se devienen en merovingios o visigodos-), y en , hasta entonces Hispania, donde se quedan los suevos en el noroeste y oeste de la P.I, junto con el resto de pueblos antes mencionados. 
Una exposición muy didáctica, muy fácil de entender me reitero, y muy recomendable para aquellos que tuvieran la oportunidad de encontrarse en el momento justo de su exposición por las ciudades. Espero volver pronto a contarles más cositas (aunque pronto visitaré el Tolmo de Minateda), y vendré a contarles lo que he visto.


domingo, 7 de octubre de 2012

El Molón (Camporrobles)


CUADERNO DE VIAJE

Por Luz Marina Delgado Hernández
(Universidad de Alicante)







MEMORIAS DE “EL MOLÓN”









Gracias a la llamada de cabrero de Alberto Lorrio, no nos despeñamos como cabras por el yacimiento...







-Después de tres horas de camino, con una breve pausa para un café, llegamos al yacimiento de “El Molón” de manos de sus directores; D. Alberto Lorrio y Mª Dolores de Prado.-

-Según llegamos, y a contrarreloj, nos recibe una subida interesante, hacia la parte más alta de la montaña, donde se sitúa el núcleo urbano. Ya subiendo por ese camino rural, nos percatamos de muescas de huellas de antiguos carros, tirados por mulas, que subían y bajaban por esa empinada pendiente. También antes de llegar a la cima, pudimos observar de pasada, un enorme hueco en la roca, natural, con una caída libre de más de 20 m. Se trataba de la una cisterna en principio natural que al parecer, los primeros pobladores, siguieron cavando en la roca en forma cuadrangular, llamada “Pozo de los moros”.-

-Finalmente, y con una ligera hiper-ventilación por el esfuerzo, llegamos a la cima, no sin antes atravesar la puerta de entrada. Antiguamente, de madera de unos 8-10 cm. de grosor que desaparece en época islámica.-

BREVE INTRODUCCIÓN

El Molón es un complejo de 4 hectáreas de terreno, situado en la cima de una montaña rocosa de 1140 metros de altitud s.n.m. Fue una zona de transición ya que se encuentra en los limes de Castilla La Mancha y Valencia.
Sus primeros pobladores fueron de la edad del hierro, hubo habitabilidad de Íberos, Celtíberos, románicos y por último, ocupación islámica como última y definitiva. Abandonado el núcleo urbano definitivamente en el siglo XI d.e., y con una leve reconstrucción de sus muro más al norte en épocas contemporáneas (anos 30, hasta años 60 aproximadamente).

Se ha venido trabajando en este enclave desde 1982, cuando el profesor Raúl Gómez García, precursara el proyecto de excavación del yacimiento, los trabajos de inician tímidamente en ese año por la Universidad de Valencia. Desde 1995, se trabaja concienzudamente en el yacimiento, desde las universidades de Alicante y la Complutense de Madrid, dirigidos los trabajos por Alberto Lorrio A., Miguel Almagro G., Moneo Rodríguez y Mª Dolores Sánchez de Prado. El parque temático arqueológico se inaugura por fin en el año 2008.
El objeto más significativo que se ha encontrado es un puñal biglobular envainado de hierro en su totalidad, elemento celtíbero de prestigio, que hace presuponer que existía en este poblado, una élite militar. El objeto se halló en la torre sur del complejo.

LA EDAD DEL HIERRO

El objeto más antiguo encontrado fue un hacha de la edad del bronce. Esto puede ser debido a que a tan solo 500 metros se encuentre el sentamiento de la edad del bronce “El Picarcho”. Se trata de una comunidad básicamente ganadera, en el Picarcho se han encontrado restos de vasos ollas y algún ídolo. La ocupación de la edad del hierro se estima en torno al s. VII hasta el s.I a.e. Alcanzando su apogeo en el siglo IV. Se han encontrado hogares y restos de muros de esa época en habitaciones. También cerámicas realizada a mano con incisos y pintadas , aunque también la presencia de alguna que otra cerámica a torno, quizás proveniente del exterior.

FASE IBÉRICA

El Ibérico Antiguo abarca los siglos VI-V.
Se encuentran vasijas de almacenamiento, tinajas con decoraciones bícromas, aunque también se han hallado restos de ánforas fenicias y vasos con tratamiento de barniz rojo. A esta fase no se le aplica la construcción de sus murallas, ya que por la orografía del terreno. Los únicos muros levantados en este periodo han sido lo de las viviendas que no alcanzarían una hectárea de superficie.
Ya en el siglo IV a.e. Se reestructura el Molón, creando las obras defensivas creando así sus murallas, embutiendo en ellas, parte del muro de las viviendas, viviendas asentadas en los cimientos de la fase anterior, reutilizando la piedra para la nueva estructura.

NECRÓPOLIS EN EL MOLÓN

La necrópolis del poblado, está situada al oeste del mismo, con una superficie de 265m.cuadrados. Se trata de un cementerio de incineración del cual no se ha obtenido sino un número bastante bajo de tumbas. Al parecer son de rituales propios de los poblamientos ibéricos y celtibéricos.
En este ritual, el cadáver es cremado en una pira, se recogerían los restos y se meterían en urnas cinerarias con tapaderas, y colocándose junto con el ajuar, en un hoyo en la tierra, siempre apoyados sobre alguna piedra, y tapados con alguna de éstas a modo de localización posterior.
En el Molón, también se han encontrado dos enterramientos infantiles bajo el suelo de dos viviendas (las utilizadas posteriormente para la construcción de la mezquita). Estos rituales infantiles están asociados también a la religión ibérica.


NUCLEO URBANO DE “EL MOLÓN”

Esta nueva estructura urbanística (siempre teniendo en cuenta la escala del espacio a intervenir), da pie a crear una cisterna para la obtención de agua de lluvia para los habitantes del cerro. Las habitaciones estaban situadas alrededor de la cisterna central, y una de las habitaciones era un lagar, donde restos encontrados en el suelo, nos indican la continua carga y descarga de carros con mercancías. A eso se le suma el descubrimiento de ánforas de vino, y restos de lagar, así como perforaciones en la roca para la extracción del líquido de ella.
Esto explica también que posiblemente extramuros, se hallaba un barrio muy cerca, a media ladera, que se encontraron en él, algunos denarios republicanos, cerámica y restos de escorias.



(imagen tomada de http://web.ua.es/es/elmolon/epoca-prerromana/las-cisternas.html)

El Molón tiene en total tres cisternas, la grande, situada en el centro de la urbe como he mencionado, que a su alrededor se congregaba las zonas de habitaciones, de unos 4 metros de profundidad y una de dos metros, situada cerca de la puerta principal, y la que antes expliqué de unos 25 metros de profundidad a la cual no se puede acceder a su base fácilmente por la complejidad de su caída.


LAS MURALLAS





(imagen propia)


Murallas fechadas en el siglo IV a.e. La parte más vulnerable es la parte oriental del poblado, que resolvieron con una torre rectangular asegurado por una segunda torre más pequeña, de unos 20 metros, frente a la segunda de 40, realizadas en sillar, y adobe. Muy similar al sistema helenístico. (Al parecer, la copia del sistema defensivo de El Molón, pudo haber sido por los conocimientos adquiridos por los mercenarios ibéricos en Sicilia, durante la segunda Guerra Púnica, y que posteriormente traerían su difusión a la Península Ibérica).

En época islámica, los muros de la antigua estructura se vuelven a fortalecer reconstruyendo las anteriores, y asentando las bases de las nuevas. Los muros alcanzaron la altura de 20m. Ayudados en la zona superior con adobe, que alcanzarían estos unos 2 metros. Realzando los muros, y con la construcción de la torre norte, así como de un segundo muro que servía de parapeto, donde podrían hacer las guardias y la vida urbana sin que nadie pudiese ver quienes y cómo se movían por el espacio. Se contaba también con un contramuro, de unos dos metros de altura y una anchura menos gruesa que los muros defensivos, sobre todo en la zona noroeste. A partir de esos momentos, se podría hablar de que El Molón, pasaría a ser un pequeño oppidum, con una superficie de 2,6 hectáreas, ya que sus murallas fueron levantadas con la única función de servir como defensa del territorio. Por tanto, se demuestra que El Molón se trató de un hábitat estable de cierta entidad.



ÉPOCA ISLÁMICA

Hacia el este desde las vistas estupendas del complejo urbanístico, encontramos un vacío de edificaciones de unos 2.700 metros cuadrados rodeados por un muro muy consistente. Al parecer, se trata de un albacar, que debió utilizarse como encerradero del ganado o también de refugio para los habitantes del entorno en momentos complicados. La parte oriental, también está provista de unas defensas prerromanas, mientras que al sur no haría falta defensa, gracias a las complejidad del terreno para su flanqueo.
En ésta época islámica, ya se podría hablar de El Molón, por su complejidad urbanística como por sus defensas, de un hisn o lugar fortificado.
Aparte de las grande murallas, la elevación de su tamaño original y la eliminación de la puerta principal de madera, en época islámica, no podría faltar una mezquita.




(imagen tomada de http://web.ua.es/es/elmolon/epoca-islamica/la-mezquita-y-su-entorno.html)

Ésta está situada en la zona urbana, aprovechando los cimientos de las casas anteriores, por tanto, una fila de habitaciones rectangulares, concretamente dos de ellas, conforman la mezquita. Se barajó en principio dos posibles entradas al recinto y un mihrab, orientado al este, curiosamente, tenía un recinto anterior a lo que es el espacio de rezo, teniendo esas dos entradas opcionales, pero se descartó esa opción teniendo en cuenta la anchura de esa supuesta segunda entrada, y al parecer, definitivamente se trataba de dos espacios de rezos, de dos mihrab apoyados en el muro de la qibla.

En la zona oeste, existe una antesala, con un pequeño pasillo que conduce a un patio, en este patio se han encontrado restos de inhumación con tres cuerpos en él, tres adultos de esa fase ocupacional. Se trata de una mujer y dos varones, uno de ellos quizás el sacerdote o alto cargo, el santón. Los restos están en posición decúbito lateral orientados al sureste, paralela a la qibla.
Los restos encontrados han sido cuchillos, varillas de hierro, clavos de hierro todo, agujas de hueso, útiles líticos, molinos... todo esto evidencia una actividad necesaria y autónoma de la vida en el cerro, creando lo necesario para su supervivencia, como talleres y labores de molienda.

Dentro de todo ese entramado de edificaciones y edificios de culto, se puede apreciar la urbe, con una calle que atraviesa el cerro, bordeando la cisterna intramuros hasta la puerta principal, con 2m. De anchura y realizada con guijarros y tierra batida, lo que le da una gran consistencia.
De las viviendas, solo se pueden apreciar que se han encontrado los zócalos de mampostería (época celtibérica), y parte de los alzados de adobe (destruidos también por los musulmanes). Los suelos fueron posiblemente de tierra aunque, habían viviendas, (probablemente de mayor calidad) realizados en conglomerado de arcilla y guijarros alisados. En el “lagar”, por ejemplo, se encontró un suelo de piedra en lajas, posiblemente para posibilitar el tránsito de mercancías de su interior.

Gracias a los restos recuperados de 7 individuos en la necrópolis, se pudo estudiar la alimentación de este grupo humano. Se trata de una dieta muy marcada en vegetales y cereales, y algun individuo que había consumido también pescado, (se presume que el pescado pudiese haber sido natural de la antigua zona lagunar de Camporrobles) y siendo casi inexistente la dieta rica en carnes, leche o frutos secos entre otros.

Una zona que desgraciadamente no pudimos visitar, aunque personalmente me hubiese gustado, es la cueva “fuente del Molón”, posiblemente una cueva santuario. Con una longitud de más de 22 metros y una división de dos salas, una de ellas con una cubeta rectangular que conduciría a la otra sala. Se han hallado restos prerrománicos, y hierros de época medieval. Se ha interpretado que quizás sea un lugar de iniciación, culto, etc.


El poblado se abandona en el s.XI y se recupera su actividad durante la guerra civil española como torre de vigía. Existe una torre aun en pie, en su lado más al sur, desde donde se visualiza toda la meseta , estratégicamente muy bien ubicada, teniendo en cuenta que se construye dos pistas de aeródromo militar en Camporrobles.

-Después de descender la ladera, nos tomamos un respiro en el centro de interpretación, y nos pusimos rumbo a reponer fuerzas (tan necesarias en esos momentos) para proseguir con la ruta establecida. Pudimos comer en un restaurante la mar de acogedor, quien muy amablemente nos atendieron pese al numeroso grupo que se presentó a sus puertas. Me llamó la atención sus calles, con sus aceras sin modificar con las nuevas leyes, y su peculiar cartel de membrete de las calles.-
(foto propia)


Finalmente, llegamos a la Solana de las Pilillas...

La Solana de las Pilillas es un yacimiento datado de finales del s.VII al s. V a.e. Se trata de una estructura de entrada, una bodega y cuatro lagares con estructuras propias de cada uno. Son lagares excavados en roca, aprovechando las rocas caídas o desprendidas hace 3000 años de forma natural. Estas rocas más o menos cerca unas de otras, constituyen un lugar para el comercio del vino. La uva es la uva natural de la zona, uva bobal, (también conocida como uva Requena o requení) que aun hoy sigue existiendo como natural de esta parte del Levante español.

Se observa perforaciones en la roca para la prensa y otra como salida del mosto. Justo al lado, se levantaron habitáculos para el almacenamiento de los líquidos en ánforas mayoritariamente.



(imagen propia)

En el camino a su acceso también pudimos ver las huellas cubiertas (para no eliminarlas con los vehículos de hoy día), de los carros que entraban con uva y salían con las ánforas y el líquido. Se supone que la utilización era comunitaria de este lugar.
Uno de esos lagares, se destruyó a conciencia, y está en proceso de restauración, así como los habitáculos encontrados junto a los lagares.
Desde este marco geográfico, pudimos apreciar una pared de roca, procedente de una falla natural con una caída espectacular totalmente vertical al vacío... sin duda algo maravilloso.


La Solana de las Pilillas, está ofertada por la comunidad Valenciana para ser declarada zona de bien cultural con categoría zona Arqueológica, ya que representa los hallazgos más antiguos fechados en esta actividad, en toda la península Ibérica.






BIBLIOGRFÍA CONSULTADA:

LORRIO, J.A.;,ALMAGRO-GORBEA, M., SÁNCHEZ DE PRADO,Mª. D. :”El Molón; Oppidum prerromano y Hisn islámico”: Guía turística y Arqueológica. Camporrobles. 2009.

WEBGRAFÍA:

http://web.ua.es/es/elmolon/el-parque/la-visita.html : consultada el 06/10/2012 a las 15:35
http://www.camporrobles.es/archivos/Marzo%202011.pdf : consultada el 06/10/2012 a las 17:45
http://museoprehistoria.demini.com/ruta_iberica_2.html : consultada el 06/10/2012 a las 18:15

jueves, 27 de septiembre de 2012

¿Fenicios en Canarias?

En primer lugar he de decir, que mi estancia en Alicante para este curso 2012-2013, está siendo  muy productiva. Solo llevo unas pocas semanas de clase y me asaltan algunas preguntas que estarán en el aire hasta que pueda resolverlas.

Como reflexión, y posterior estudio en la materia de Hª Antigua... he de decir que hay algunos conceptos dignos de mención  referente a los fenicios. Al parecer las fuentes escritas que nos ha llegado hasta nuestros días, nos dicen qué lugares exactamente fueron colonizados o asentamientos de fenicios en la P.I.; (Estrabón, Pomponio Mela, Rufo F., etc), y nos facilitan las fechas exactas, aunque tendríamos que readaptarlas a años actuales. Aun así, hay autores que las fuentes las utilizan como guía y otros que las tienen en cuenta pero no se basan en ellas porque prefieren los restos materiales.
La Arqueología, sin embargo, está demostrando que por el momento, las fuentes no se están equivocando en cuanto a lugar, y parecer ser, que en cuanto a fechas. Cierto es que la fecha que se tenía hasta ahora en la P.I. era de no más del siglo VIII, a.n.e., aunque han aparecido en yacimientos, fechas anteriores, que imagino -como anotación personal-, que hasta que no se contraste con algun otro yacimiento coetáneo, no se anunciará a bombo y platillo por los pasillos de la comunidad científica.

Para este salto, tengo como respuesta, un autor, un profesor de la Universidad de Las Palmas de G.C., que con su labor de arqueólogo e investigador, junto con una profesora de la Universidad de La Laguna, conjuntan un ambicioso proyecto en las islas menores (más concretamente en el archipiélago chinijo y alrededores), en el cual se afirma la aparición de elementos fechados con mucha anterioridad a ese tope peninsular del siglo VIII a.n.e.
¿Qué pretendo decir? Pues... que en una exposición de los trabajos realizados en esas islas menores, se han hallado restos fechados en el s. X, aproximadamente, y que según composición, han sido realizados en Roma, Cartago, y alguna fauna proveniente del sur de la P.I, como Cádiz, principalmente.
Si ésto fuera tal y como cuentan estos dos cátedras universitarios, estamos en la condición de mirar a Cádiz, y que renueve sus búsquedas más atrás en el tiempo, obligándolos así, a retroceder en sus fechas y por supuesto, a invertir en las búsquedas de elementos arqueológicos en sus costas. Desde el primer momento que el Levante español, feche los artefactos anteriormente al s. VIII a.n.e., automáticamente, Cádiz se tiene que ir readaptando y reciclándose en sus yacimientos, puesto que Gades, es, según fuentes, la primera  ciudad fenicia -que no un asentamiento-.

Entonces, mi duda también es... ¿es posible que los fenicios, navegaran a mar abierto, hasta llegar a las costas Canarias? ¿Puede ser que, bordeando las costas norteafricanas se encontraran con las islas menores y por tanto, se asentaran en ellas para posteriores intercambios mercantiles? Todo puede ser... teniendo en cuenta que de Canarias hasta África solo les separa 100 km... ¿puede ser que estuvieran los fenicios en Canarias antes que los bereberes llevados por los romanos a poblar esas tierras?... Para eso tendríamos que saber qué vinieron a intercambiar para obtener beneficios. Los fenicios intercambiaban aceites, granos, etc, por minerales...

No sé... seguiré con los ojos abiertos y las orejas estiradas para contarles lo que, en su resumen, pueda decirles desde mi propia opinión.

domingo, 17 de junio de 2012


La España islamista y cristiana: perspectivas diferentes de modos de producción.
Por Luz Marina Delgado Hernández
Universidad de Las Palmas de Gran Canaria
(Historia Medieval)

INTRODUCCIÓN

Este trabajo está enfocado más que como búsqueda de información de un periodo determinado o una forma limitada creada por el imperio bizantino o el islamismo,  a una especie de reseña del libro “del islam al cristianismo: en las fronteras de dos formaciones económico-sociales, escrito por Reyna Pastor de Togneri, en el cual, en forma de ensayo, se basan las investigaciones de la autora sobre la ocupación islámica en la península ibérica y su derrocación frente a los castellanos en 1492. 
El trabajo ha sido complementado con lecturas de temas similares al respecto que expongo al final del trabajo, pese a que todo el peso de la información recae sobre la obra de la escritora argentina. A título personal, el trabajo me ha dejado una muy buena impresión, y no es otra que, la historia del territorio español aun no ha sido del todo desgranada, por tanto, presume tener ciertas ventanas abiertas a la interpretación y el estudio.

Reyna Pastor de Togneri nace en (Buenos Aires, 1931) Historiadora argentina. Discípula de Sánchez Albornoz, ha sido profesora en las universidades de Buenos Aires y de Rosario, y desde 1976 en la de Madrid. Medievalista, es autora de Poblamiento, frontera y estructura agraria en Castilla la Nueva (1085-1231) [1968], Conflictos sociales y estancamiento económico en la España medieval (1973), Del islam al cristianismo (1975), Algunos aspectos de las estructuras familiares en la época de la expansión castellanoleonesa (1984).
Este libro es la segunda edición publicada en 1985 por ediciones península, de la obra Del Islam al Cristianismo: en las fronteras de dos formaciones económico-sociales, para historia, ciencia y sociedad, número 124.

RESUMEN

En forma de ensayo, simplificaré la extensa formación de los reinos en la península ibérica durante el apogeo del islam, cómo el feudalismo intenta implantarse, tímidamente en la España del siglo X ,cómo se forman los islámicos socialmente, económicamente y políticamente en tierras peninsulares.

RÉSUMÉ

En forme d'essai, permettrai de simplifier la formation approfondie des royaumes de la péninsule Ibérique au cours de la hauteur de l'Islam, comment le féodalisme Essais en oeuvre timidement en Espagne au Xe siècle, la façon dont les islamistes sont socialement, économiquement et politiquement dans le territories péninsulaires.

Palabras claves:
Islam, cristianismo, musulmán, mozárabe, almohades, almorávides, conquista, Reconquista.
Mots clés:
L'islam, le christianisme, musulmane, arabe, Almohades, Almoravides, la conquête, reconquête.

El libro comienza con distintas hipótesis de autores que se preguntan y se intentan responder sobre el tema de “lo español”, “la pureza de sangre”, ese tema que algunos sostienen que es algo intrínseco en todos los españoles modernos, que tiene su origen en la Hispania musulmana. Unos afirman que ya estaba antes, otros que ese sentimiento se despierta después, y algún otro como Albornoz, cree que está en sus genes primitivos, anterior a la arabización.

“… En España, excepción hecha de Cataluña, no existió un verdadero feudalismo, sino formas atípica, débiles, tardías, en relación al feudalismo verdadero, típico, perfecto: el desarrollado del Loira al norte y a lo largo del Rin”.
Con este comentario comienzo a desgranar el estudio de Reyna Pastor, y exponerlo en forma de capítulos o títulos. Empezando por exponer que algunos autores afirmaban que España acepta el feudalismo pero parcialmente, (afortunadamente se ha demostrado con estudios, realizados por grandes profesionales, que no fue así). Tuvo un proceder diferente en el territorio español, pero finalmente se impone como modo teniendo siempre en cuenta sus condicionantes, hasta el siglo XIII España mantenía limitado el modo de producción feudal debido a su convivencia con el islam. Fue en la ciudad de Toledo, donde se produjo por primera vez el choque de las formaciones económico-sociales, fue Toledo la primera gran ciudad musulmana reconquistada por los cristianos-románicos, donde los conquistadores llevan a cabo intentos de convivencia, de acercamiento, donde chocan las lenguas, las religiones y las ambiciones de ambos bandos; duró un siglo y cuarto.

C. Sánchez Albornoz afirma que los hispánicos tienen su forma de ser y actuar intrínsecos desde antes de la arabización del territorio hispánico, pero se discute porque no se sustenta hasta el momento de la finalización de la obra de la autora. Sin embargo, para A. Castro, la invasión sarracena produjo la división de España en un sistema de tres castas de creyentes: la musulmana, la judía y la cristiana. El Islam español actuó como casta religiosa, ello provocó una actitud similar en las aljamas hebreas y la creencia cristiana.

Cuando recuperan los cristianos el territorio se convierte en una dimensión política-imperial. Para ambos autores, la arabización de España es ajena a la formación de lo español. La guerra fue territorial con alegación religiosa –consta la autora-.
F. Simont dice que los árabes no introdujeron la civilización en España y que el gran esplendor de Al-Andalus durante siglos se debió principalmente a las dotes privilegiadas de la raza indígena, o sea, el hispano-romano.
Para Ortega y Gasset, en su España invertebrada, ni los árabes constituyen un ingrediente esencial, ni su dominación explica la debilidad del feudalismo español. Los visigodos fue un pueblo vitalmente pobre y debilitado por sus contactos con romanos decaídos.
A la península ibérica llegaron tirsenos, íberos, logures, ilirios, celtas, griegos, fenicios, cartagneses… según Sanchez Albornoz, entre los rasgos que caracterizan secularmente a los hispanos, destaca el ímpetu, la resistencia, la sobriedad, su falta de crueldad, su inclinación a dejarse arrastrar más por la fe en un hombre que por la atracción de una idea, su disposición a llegar hasta el sacrificio de la vida por ímpetus místicos y pasionales.

El clero mozárabe mantenía el uso y el estudio del latín al por qué sus relaciones con la Sede apostólica, pero al lado de él se cultivaba el árabe. La práctica del árabe por parte de los mozárabe comienza ya en la segunda mitad del siglo VIII; pruebas son el tratado de Sperindeo, y el hecho de que san Eulogio, muerto en 859, fuera llamado Doctus lingua arabica. Arabica literatura erundiendus.
La separación de la España musulmana del califato abasida no quebró la unidad cultural del mundo musulmán, a tal punto que los mozárabes españoles estuvieron más conectados con los cristianos orientales, también inmersos en el mundo musulmán, que con los cristianos occidentales. Un ejemplo es la abundante literatura cristiana escrita en árabe circulante y la prolongación de herejías nestorianas como la de Elipando de Toledo. Fines del siglo VIII.
Que la población culta mozárabe estudiaba árabe seria y sistemáticamente lo demuestra el llamado glosario de Leida, completísimo vocabulario latino-árabe, posiblemente del siglo X.

LA ESPAÑA MUSULMANA: ESTRUCTURA Y CRISIS

Cuando la corrupción entró en Al-Andalus, Córdoba estaba tan floreciente que hubiera hecho olvidar a Bagdad en los tiempos de Harum-al-Rasid. Su reino era poderoso, su autoridad fuerte, firme su condición. Alcanzó su apogeo en la época de Abderramán III y Albakan II, y así siguió hasta la muerte de Almanzor, pero luego su gloria desvaneció. Dios envió a Mohamed Aben Hisen a fin de que por su intermedio fuera extirpada la raza de los Omeyas y se acabara su prosperidad, porque Dios –gloria a él- quiso destruirles, así como aniquiló a Tans y a Yadis: ¿Has oído a alguien hablar de ellos, o mencionarlos siquiera?

ABEN IDARÍ, AL BAYAN AL MUGRIB (compilador del s. XIV)

LA ESTRUCTURA

Hablan de 7 millones de habitantes para la España musulmana del siglo X. Ciudades fundadas durante la dominación islámica: Murcia, Badajoz, Talamanca, Úbeda, Pechina, Almería, Alcacer do sal, la ciudad de Orán en el norte de África y no mucho más. Ciudades hispano-godas que crecieron económicamente bajo el impulso del Islam: Sevilla, Granada, Toledo, Valencia y Córdoba. Esta última contaba con unos 250 mil habitantes aproximadamente, superando a casi todas las ciudades europeas en demografía.
Córdoba y Bagdad competían en importancia y relevancia comercial, “El camino de Oro por España con el Magreb, pág. 45, desde el califato cordobés fue predominante en Al-Andalus y despliegue urbano. Abd-ar-Rahmán III reinició la acuñación de monedas de plata. Esto representa una forma de centralización económico-política importante y muy poco destacada hasta ahora.

Pese a su número y su fuerza los mercaderes no constituyeron una verdadera burguesía como la de occidente medieval ni tampoco estuvieron en esta, subordinados a la nobleza feudal. Por el contrario, los mercaderes musulmanes se hallaban muy ligados al poder del soberano y formaban por lo tanto una especie de aristocracia mercantil sui generis, no reconocida oficialmente como tal.
En contraposición con las sociedades gremiales de la edad feuda en Europa, en España los artesanos del mundo musulmán se trasladaban de un lugar a otro llevando consigo los secretos de su arte; esta transferencia de industrias ampliamente probada, desde España hasta el Irán, era posible no solo por la libertad de movimientos de que gozaba en el Islam, sino también por la ausencia de verdaderas corporaciones gremiales rígidamente organizadas. Tampoco hubo reglas estrictas ni períodos fijos para el ingreso y desarrollo del aprendizaje, lo que posibilitó, con cierta frecuencia, el ascenso de aprendices y jornaleros a la categoría de artesanos patrones.

El régimen de explotación de la tierra variaba según las regiones naturales. Las tierras de montaña, tierras de pastoreo predominantemente, fueron ocupadas por los bereberes, quienes practicaron la ganadería y el pastoreo. También a los cristianos que vivían en tierras altas se les permitió seguir ocupándolas a cambio de entregar parte de sus bienes y pagar un impuesto de capitación llamado Chizya. Durante la época de la dominación musulmana, en las huertas de la España meridional y levantinas se realizaron importantes trabajos de irrigación de los campos. ¿Se está aquí frente a una de las formas del modo de producción asiático, frente a una sociedad hidráulica? Al parecer Ives Lacoste lo afirma aunque faltan datos básicos para poder hacerlo rotundamente.

Por último, el sistema beneficiario de la entrega de un Iqtá a cambio de un homenaje al soberano acompañado con servicio de guerra, que tuvo difusión en el mundo árabe y en Al-Andalus en particular, ha llevado a compararlo con el sistema feudal. De esta forma, los individuos de esas tropas recibían beneficios, medios de vida, generalmente escasos, con la obligación de acudir a la guerra a la primera convocatoria, pero no prestaban juramentos vasalláticos, desconocidos en el mundo musulmán.

LA CRISIS

A principios del siglo XI se produjo la ruptura de la unidad califal y el desmembramiento y la atomización del territorio de Al-Andalus. Durante el siglo XI, hasta 1090, perduró este estado de división; luego, a lo largo del siglo XII (1092-1212), se sucedieron dos imperios, el almorávide y el almohade. A partir de mediados del siglo XIII, solo quedará el reino de Granada en manos de los musulmanes. En enero de 1492, unos meses antes del descubrimiento de América, los Reyes Católicos tomarán Granada, poniendo así fin a la dominación musulmana en la península.

¿Sus causas?
En principio, existieron ciertos factores permanentes, básicos: una alta densidad relativa de la población en relación al desarrollo técnico y a la demanda de mano de obra. De ello resultaba que ésta era siempre barata, lo que a su vez, no motivaba la necesidad de introducir mejoras técnicas, de ahí que las formas de producción se reproducción sin modificaciones beneficiosas.
Durante el siglo X tuvo lugar, seguramente, un aumento de la población y al mismo tiempo se intensificaron enormemente las exigencias fiscales, sobre todo en impuestos eventuales. Todo esto trajo como consecuencia un desmejoramiento del nivel de vida de la población campesina y de las clases bajas urbanas, siendo más evidente en estas últimas la situación de disconformismo.

La riqueza, concentrada en manos de los califas y de las jerarquías aristocráticas y militares fue empleada de manera improductiva: solo generó demandas temporales de trabajo y no sirvió para la reproducción de bienes, sino que se utilizó en construcciones de palacios, de ciudades palacios, jardines fabulosos, bienes de cultura, etc., cuyo mantenimiento en servicios personales exigía enormes sumas. La gran cantidad de tropas mercenarias aumentó enormemente los gastos del erario. Esta situación se vio agravada en el siglo XI cuando, para entretener a las masas urbanas e impedir sus levantamientos y rebeldías, se hicieron levas con el objeto de realizar campañas militares, generalmente inútiles como las del hijo de Almanzor. A todo esto debe agregársele la escasa o nula predominancia política de la burguesía que, al no poseer instrumentos de poder, no pudo extender el dominio de la ciudad sobre el campo ni actuar como grupo de apoyo del monarca. Sobre la burguesía cayó también, y muy en primer término, el peso de acontecimientos externos. Las oleadas de invasores asiáticos que quebraron la unidad económica del mundo musulmán afectaron profundamente al comercio mediterráneo y, lógicamente, al de Al-Andalus. 
El desmantelamiento del mercado externo estuvo acompañado por el colapso del interno, la circulación de bienes se vio interrumpida por las luchas entre los pequeños reinos que surgieron del califato, y la provisión de artículos en los que se especializaban las distintas regiones no pudo tener salida hacia sus antiguos mercados internos y mediterráneos. Por esta razón doble, la economía de Al-andalus, la urbana y la agrícola y minera que proveían de materias primas a las artesanas, se vio seriamente afectada.
Producido el desmembramiento del Califato, los pequeños reinos cristianos del norte, que eventualmente habían sido tributarios de los musulmanes, presionaron militarmente sobre algunas zonas ahora independientes; estas se vieron entonces obligadas a pagarles tributos llamados parias, que consistían principalmente en sumas importantes de monedas entregadas anualmente. Con ello comenzó a producirse una verdadera sangría de oro y plata de cuño musulmán hacia aquellos reinos. Otras razones socio-culturales deben agregarse a lo antedicho. Pese a aparecer como una religión política, el islamismo no consiguió, excepto en vida de Mahoma y de sus sucesores inmediatos, dar verdaderas soluciones políticas.

En la España musulmana se aceptaron también algunas ideas feudales propias de la Europa occidental. Efectivamente, en la relación de dependencia en que entraron algunos soberanos cristianos puede verse más una relación de tipo occidental que una relación de tipo tribal subordinada. Pero lo verdaderamente importante es que el Islam no logró dar respuestas políticas semejantes a las del cristianismo occidental: éste encontró la manera de justificar carismáticamente el poder y la función política de la clase feudal a través de los distintos lazos de vasallaje; en el Islam, en cambio, la actividad política quedó divorciada de la religiosa y los gobernantes terminaron por regirse solo por su propio interés. Todo esto dio lugar a que la clase aristocrática fuera sumamente móvil, característica que se vio agravada por la ausencia del derecho de primogenitura y porque, al dar la ley coránica la igualdad jurídica a todos los miembros del Islam, la aristocracia no encontró medios para privilegiarse y transformarse en nobleza legítima. Esta inestabilidad se acentuó, además, a causa de los cambios de dinastía y las banderías.
Producida la crisis, diversos tipos de dirigentes se hicieron cargo de los gobiernos locales. Estos gobiernos nacieron de una ficción: la de la permanencia del Califato, mantenido artificialmente, ya que los gobernantes comprendieron que el pueblo no aceptaba mentalmente su desaparición. Así las nuevas unidades, tomaron la forma política de “gobernaciones” o gobiernos de taifas, que suele traducirse incorrectamente por “reinos de taifas”, (al parecer la autora anota que esta designación que, a manera de lisonja, las crónicas cristianas solían dar a los Hayib o gobernadores).

TOLEDO MUSULMANA: SITUACIÓN HISTÓRICA

Los reyes de taifas orientalizan de nuevo el extraño occidente cordobés. Bagdad se refleja en microscópicas Bagdades. Los reyezuelos débiles y fastuosos apenas gobiernan en sus deliciosas ciudades, especie de repúblicas italianas con turbante.”

Cuando en 1085 las tropas de Alfonso VI de León y Castilla tomaron Toledo, una gran ciudad hispano-musulmana quedó incorporada por primera vez al mundo cristiano-románico. Años más tarde, en 1118, caía en manos del rey de Aragón, Alfonso el Batallador, otra importante urbe musulmana: Zaragoza.

Debía transcurrir más de un siglo para que pasaran ala cristiandad las otras grandes ciudades: Córdoba, Sevilla, Valencia, Murcia. Granada permanecerá aun largo tiempo, hasta 1492, en manos del “infiel”. Casi sin luchas y sin destrucciones, la Toledo visigoda había sido tomada por los islamitas en su primera algara de invasión. Prácticamente intacta la consiguió Alfonso VI, luego de un sitio de siete años que devastó la campiña circundante, pero que preservó a la ciudad, finalmente entregada por capitulación. En ella vivían los baladíes (árabes que en general, pertenecían a la clase superior o tabaqat), bereberes, muy numerosos en Toledo, algunos sirios y especialmente muladíes (hispano-godos convertidos al islamismo). Excepción hecha de los tabaqat, el resto de los musulmanes se dividían jurídica y socialmente en clientes o libertos (mawali, antiguos esclavos, por lo común de origen europeo, que se hallaban vinculados a sus amos por una relación de clientela) y libres. Entre éstos, otro grupo privilegiado era el de los alfaquíes o fuqaha, aristocracia intelectual de juristas teólogos malaquíes. Fuera del privilegio quedaban los ricos mercaderes y la plebe urbana, constituían grupos aparte los esclavos o saqaliba, a veces eunucos, cuya condición de vida era mucho mejor que la de los siervos occidentales, y los grupos confesionales, y por ello tributarios especiales: los mozárabes y los judíos.
En Toledo como en Córdoba y Zaragoza, los cristianos vivían mezclados con los moros, a diferencia de otras ciudades donde – como en Valencia- se hallaban agrupados en arrabales situados dentro del recinto urbano o fuera de él. En la ciudad del Tajo la convivencia llegó al extremo de que, en tiempos del Emir MuhamadI, al lado mismo de la mezquita mayor había una iglesia, según lo narra en su Muqtabis Ibn Hayyan de Córdoba. En (L. Torres Balbás, Mozárabías y juderías, Al-Andalus XIX, 1954, p. 178.)
Moros y cristianos vivían pues, avecinados, ya que estos últimos practicaban su culto en las distintas parroquias a las que estaban ligados por razón del derecho familiar y no por el de vecindad domiciliaria.

EL DESARROLLO EN EL CAMPO

En tres materias resaltan por su saber; en el conocimiento de plantas tintóreas, en la selección que hacían del abono animal y sus distintos empleos (el uso del excremento de las palomas era frecuentísimo, los campos toledanos estaban llenos de palomares mantenidos con ese fin), y el empleo de ciertas prácticas agrícolas como la selección de las semillas de trigo, o el modo de sembrar el algodón, comparable al empleado en Sicilia. Las prácticas agrarias musulmanas fueron mucho más importantes que las ganaderas, sin embargo los moros practicaron la ganadería intensiva del ovino, sobre todo en las praderas permanentes del Guadiana. Aun se discute el origen de la transhumancia del ovino en Castilla, por ejemplo; ya que algunos autores afirman que fue anterior a la época musulmana y otros que fue introducida por esos mismos.
Como curiosidad cabe resaltar que las caballadas eran numerosas y se utilizaban especialmente para la guerra, aunque, según ha demostrado Claudio Sánchez Albornoz, los ejércitos del Islam español combatían principalmente a pie.

También destaco en el texto de la autora, que los grandes propietarios o latifundistas entregaban parcelas a sus aparceros, los que en un principio luego de la conquista musulmana fueron los antiguos propietarios o colonos y más tarde sus descendientes islamizados o muladíes. Estas aparcerías se establecían a través de contratos en los que ambas partes eran libres, tanto el propietario como el campesino llamado amir o xáric. Aquellos que entregaban la mitad de la cosecha se denominaban los munasif; los mujammis, por el contrario, solo debían dar al dueño de la tierra el quinto de lo producido.
Este sistema, con relación al régimen visigodo de explotación de la tierra, significo un cambio favorable al campesino; esta fue, seguramente, una de las razones por las que la población hispánica aceptó la dominación islámica y el cambio de religión y de cultura, según afirma la autora.

LA SUPERSTRUCTURA

Después de la caída del Califato y durante los cincuenta años en que los dinnúdidas la gobernaron, la taifa toledana descolló entre las otras por la importancia de su ciudad, cabecera por las riquezas y por la extensión de sus tierras, , sobre todo, por el esplendor de la corte taifal. También en Toledo, se cultivaba la música y la poesía. Los musulmanes ricos solían gastar fortunas en esclavas cantoras y danzarinas que alegraban sus fiestas. En este contexto musical y poético, destacó la figura de Aben Guzmán, un poeta errante que, aunque copiara la lírica de Ibn-Hazm, los toledanos no lograron destacarse de la poesía culta.

MULADÍES Y MOZÁRABES

La arabización de la capital visigoda, Toledo, se hizo muy lentamente. El número de conquistadores que permanecieron en ella fue escaso, la población siguió siendo dominantemente hispano-goda, aunque buena parte aceptó el islamismo, transformándose en renegados, o muladíes; los que continuaron fieles al cristianismo y se avinieron a pagar los tributos correspondientes a su estado, la chizya y el jaracha, constituyeron al parecer el núcleo principal. El grupo de judíos permaneció en la ciudad.
Como la entrega de Toledo, se realizó por capitulación, sus habitantes conservaron sus autoridades, incluso las municipales. Muy pronto la ciudad se convirtió en un foco de rebelión permanente que aspiraba a su independencia aunque esta variara de objetivos y cambiaran los grupos de poder. Al mismo tiempo, la capital gótica fue una de las presas mas codiciadas de los distintos invasores. Hasta fines del S. XIII constituyó, por un lado el principal cuartel de los mozárabes y por otro, la sede de la resistencia de los fihríes contra los oméyades, es decir, el foco de conflicto entre dos clanes árabes.

ALGUNOS ACONTECIMIENTOS EN LA CONQUISTA

Los mudéjares y los mozárabes toledanos, cansados entre otras cosas por la presión de los pesados tributos, pactaron en secreto con el rey cristiano la entrega de la ciudad en 1081. Esta actitud se repetirá otras veces entre los mudéjares: por ejemplo, en Valencia ante el Cid.
Toledo se rindió, finalmente entre el 6 y el 25 de mayo de 1085, dependiendo de las fuentes musulmanas y cristianas respectivamente, por medio de una capitulación. Por ella la población musulmana podía permanecer en sus casas y haciendas; seguirían pagando a sus reyes los mismos tributos que antaño: podían si así lo querían, como también regresar y recuperar sus bienes; conservarían asimismo la Mezquita Mayor. La ciudad se entregó prácticamente intacta, pero la campiña circundante y sus habitantes habían padecido mucho durante los años que duro el sitio, esto se vio agravado porque los musulmanes, que en su mayoría abandonaban su tierra para siempre, antes de marcharse, arrasaron los campos, destruyeron los plantíos y talaron las viñas.
Otras circunstancias político-militares dificultaron aun más la situación. Porque si bien la toma de la ciudad de Toledo por Alfonso VI le abrió las puertas a la conquista cristiana de toda la cuenca del Tajo, esta empresa se vio rápidamente detenida por la irrupción de los almorávides primero en 1086 y de los almohades mas tarde en 1147.
El 23 de octubre de 1086, apenas cumplido el año de la toma de Toledo, los cristianos sufrieron en Zalaca o Sagrajas una importantísima derrota. Desde entonces la estrella de Alfonso VI, rey de las dos religiones, Imperator Toletanus Magnificus Triunphator, según solía titularse, comienza a declinar. La guardia negra de Yusuf, desbarató las tropas de Alfonso VI. El poder de los almorávides en Al-Andalus había comenzado, las taifas llegaban a su fin, el avance de los cristianos estaba detenido, la guerra santa se había restaurado.
La invasión y el triunfo almorávide costaron caro a los reyes de taifas. Yusuf regresó a África, pero dejó tras si un partido que le era favorable: el de alfaquíes, celosos defensores de la ortodoxia islámica. Su prédica fue bien acogida entre los musulmanes de Granada, Sevilla y Badajoz, ya que estos estaban cansados de los innumerables tributos que los reyes les imponían con el objeto de costear el lujo de las cortes y la manutención de los soldados mercenarios. Para 1094, Yusuf era ya el emir del sur de España.

Se había producido la africanización de Al-Andalus y con ella la restauración de la rígida ortodoxia malequí, del fanatismo y la intolerancia religiosa. Es a partir de entonces que mozárabes y judíos del sur de España se ven obligados a abandonar sus hogares hacia la España cristiana. En ocasiones serán ellos los nuevos pobladores de las zonas recién incorporadas a Castilla y León.
Afianzado Yusuf en el sur de España, intentó incorporar la zona levantina a su reciente imperio. Pero Valencia estaba en manos del héroe de la cristiandad, el Cid, que había derrotado en cuarte a Muhammad, sobrino de Yusuf. Solo después de la muerte del héroe, los almorávides lograron conquistar Valencia; Alfonso VI, a quien Ximena, viuda el Cid, llamo en su auxilio, no pudo dar batalla, pues comprendió que sus fuerzas nada tenían que hacer contra las de los enemigos; y la ciudad debió ser abandonada por los cristianos.

Son los años en que se va debilitando y desgajando el poder de los almorávides, que desde los años cuarenta del siglo XII entra en grave crisis en Al-Andalus. Los almorávides habían limitado su gobierno a la instalación de guarniciones militares, a cuyo frente estaban los qa’ídes o alcaldes. Estos no habían tardado en sucumbir ante el encanto de la vida en las ciudades andaluzas, y la rigidez de su doctrina malequí se había aflojado tanto como su impulso bélico.
En el Levante, Muhammad ben Mardanich, el rey lobo, caudillo del partido andalucí, opuesto al bereber, se proclama reyezuelo independiente de Murcia. Él será el principal opositor a los nuevos invasores que ya estaban penetrando en Al-Andalus, los almohades.
Alfonso VI, toma Almería con la ayuda de sus propias huestes, a las que se sumaron aportes franceses, barceloneses, genoveses y pisanos, el puerto fue tomado en octubre de 1147, pero su posesión solo duró diez años. En ese mismo año de 1147, los almohades, llegaron a España, liderados por Ibn Tumart, que se oponía a la rígida interpretación del Corán y de la Zuna practicada por los malequíes. Muy pronto, llevados por la pasión de la guerra santa, los almohades extendieron su imperio por el Magreb. En 1153 se apoderaron de Málaga y luego de Granada.
No me detendré a contar lo ya contado sobre las tomas y las pérdidas de territorio entre bandos, lo que me interesa destacar es cómo sufre la población “civil” con estos conflictos. Saltaré el proceso de guerra y me quedo con el estado de los campos.

REPOBLAMIENTO

La campaña, como era de esperar, quedó muy despoblada, la masa de la población rural musulmana, de cualquier origen y estirpe, huyó hacia el sur, y también debieron hacerlo algunos mozárabes. No podría ser de otra forma, dadas las continuas depredaciones realizadas por las tropas cristianas sitiadoras y por lo incierto que aparecía el futuro ya que la conquista de la taifa de Toledo era la primera conquista cristiana de ciudades y tierras ocupadas por el Islam. Sabido es que, en su invasión a la península, los árabes – que habían llegado hasta los confines de Galicia por un lado y hasta el pie del Pirineo por otro, no lograron ocupar efectivamente todo su territorio. Las zonas norte y la nordeste continuaban en manos de sus antiguos habitantes y de los hispanos-cristianos que emigraron hacia ella ante la entrada de los musulmanes. Es desde ese norte indómito, de Asturias, de la Alta Navarra y el Alto Aragón, que comenzará el proceso de la Reconquista hispano.-cristiana.

Fue necesario que los reyes de Asturias y Galicia, fueran avanzando y repoblando a la vez esas tierras de León y de Castilla la Vieja. Y no fue fácil hacerlo: faltaban gentes, pertrechos, medio de todo tipo. La repoblación se hizo sobre la base de dos sistemas, dirigidos o permitidos siempre por los reyes: el de la llamada “presura”, sistema de libre apropiación de la tierra por campesinos también libres, de la que resultaba una pequeña o mediana propiedad rural, y el de la gran propiedad señorial, eclesiástica o laica, frecuentemente monacal, concedida directamente por el rey y re conocida a posteriori. A lo largo de los dos siglos siguientes, esta última irá avanzando sobre la primera, avance que dará origen a múltiples sistemas de dependencia personal.
Entre tanto, los vascones y aragoneses, irán bajando lentamente del pirineo, mas lentamente que sus hermanos del oeste, porque muy cerca de ellos, en el valle del Ebro, estaban fuertemente afincados los musulmanes y no tenían antes si un desierto que poblar.
En el campo la mozarabía pasó a ser la población más numerosa e importante. Los mozárabes, campesinos, por lo general, vivían imbricados en el seno de la mayoría musulmana, trabajando y pagando los impuestos especiales que les correspondían como minoría confesional. Luego de la reconquista pasaron a ser propietarios libres de sus predios y muchos de ellos, al parecer, compraron o se apoderaron de nuevas tierras, mientras otros fueron despojados de las suyas. La situación se hizo tan confusa que en 1101 el rey ordenó una investigación a cargo de una comisión de mozárabes y castellanos, para luego efectuar el justo reparto de las tierras en litigio. Es decir, que desde el primer momento hubo conflicto entre mozárabes y castellanos por algunas de las tierras abandonadas por los musulmanes.
La política económico-social de Alfonso VI fue en resumen la siguiente: retener al campesinado mozárabe, igualar los derechos de estos con los de los castellanos y los francos y tratar al mismo tiempo de poner nuevamente en valor las tierras abandonadas, en otras palabras, desarrollar el modo de pequeña producción simple.
La iglesia fue fuertemente dotada. Ya en diciembre de 1085 Alfonso VI firma un documento en el que hace cesión a la catedral de Toledo una serie muy importante de alquerías, luego llamadas villas o aldeas, próximas a Toledo, otras en Talavera y en Guadalajara, además le dona viñas, molinos y todas las tiendas que en la ciudad de Toledo habían pertenecido a la Mezquita Mayor, etc. Librando a estas propiedades de todo servicio para con el rey. Por su parte, Alfonso VII y Alfonso VIII acrecentarán esas posesiones.
Las donaciones prestimoniales a vasallos laicos se hacen frecuentes. Cuando las órdenes militares comenzaron a actuar, les fueron cedidas tierras ya conquistadas o por conquistar, en la parte sur de la zona toledana. Estos eran lugares a poblar o muy débilmente poblados, y la mayor parte de los concejos se crearon sobre las mismas condiciones. En cambio los bienes de la iglesia de Toledo estaban ubicados preferentemente en las mas ricas vegas del Tajo, en las mejores tierras de la Sagra, en esas tierras pobladas por los mozárabes.

En el lapso que va de 1170 a 1230 aproximadamente, esos campesinos y pequeños propietarios urbanos, se ven obligados a vender sus propiedades. Este despojamiento de un grupo social que no estaba en guerra es uno de los fenómenos más llamativos de la historia de la España cristiana durante esos siglos, no solo por la importancia socio-económica, sino también por su significado revelador de peculiares actitudes mentales de los hispano-cristianos frente a los mozárabes, cristianos arabizados.
Para resumir todo este proceso de favoritismo hacia un grupo determinado, he de decir que la Catedral compró tierras de las mejores, que ya estaban en explotación, generalmente en lugares donde los regadíos seguían funcionando como en la época musulmana, y al mismo tiempo trató de formar unidades compartas de viñedos, huertas, etc. Pero siempre sobre tierras ocupadas y puestas en valor. Su política por lo tanto, estuvo muy lejos de acompañar el movimiento de “repoblamiento” realizado, como se ha visto, generalmente por el rey sobre tierras vacías desde siempre o abandonadas por los musulmanes.

CONCLUSION

En toda mi lectura realizada sobre el Islam en la península ibérica, que he de decir que ha sido escasa, me he percatado, sin embargo, de la clara disposición por parte de los islamistas en conformar una sociedad multirracial, multidisciplinar y multireligiosa y mucho más claro, aparece la fuerte rigidez de los cristianos frente a cualquier grupo de etnia y religión diferentes.
Sin embargo, esa animadversión hacia los musulmanes no viene desde el pueblo llano, los campesinos son vecinos y convecinos, no se tratan de enemigos. Esa idea de “enemistad” implantada en la península viene radicalizada por unos pocos, algunos foráneos que suben desde el sur y otros que bajan desde el norte en contra-respuesta.
Los campesinos que viven relativamente hermanados con sus vecinos, son los que sufren las rivalidades que – en un principio- no existían hasta que no se les fueron impuestos.
Así, acostumbrados como estaban a la larga convivencia con el mundo islámico, conocedores de sus leyes y de sus mentalidades, los mozárabes introdujeron al rey
 cristiano a verter el viejo sistema musulmán de la dimma al nuevo mundo románico. Así como el Islam había respetado a los rumi y a los nasrani de Oriente, a los gibt de Egipto, a los afariq de Túnez- grupos cristianos dentro del mundo musulmán-, los mozárabes intentaron transmitir esas actitudes y normas de convivencia a los nuevos conquistadores. En el levante hispánico los caminos hacia la convivencia habían sido allanados por otras circunstancias. En principio, la formación del reino de los Banu Qasi aragoneses, reyes de estirpe hispánica, pero musulmanes, permitió una simbiosis menos agresiva de las dos comunidades y suavizó la etapa de transición hacia el cristianismo. Musa, el rey de España, y “el rey Lobo”, de quienes ya se habló, fueron los peculiares mediadores de esa transición.
Esta intolerancia no es actitud exclusiva de los hispano-románicos, sino que se corresponde con actitudes similares de los musulmanes; cuando, desde fines del siglo XI, comenzaron las primeras conquistas cristianas sobre el mundo musulmán, surgen en éste las grandes corrientes puristas y fanáticas: de los almorávides primero, y promediando, el siglo XII, de los almohades, respuestas a las conquistas, respuestas a la intolerancia.

La escuela alfonsí del s. XIII significa el afianzamiento de lo hispano-románico, de su lengua, de sus reyes triunfantes sobre Al-Andalus, de la paz, luego del fin victorioso de la Reconquista; pero también representa el deseo de asimilar y de vulgarizar la agonizante cultura hispano-musulmana. Entre una y otra época, almohades e hispano-románicos volverían a enfrentarse, a enfrentar sus fanatismos: la guerra santa y el espíritu de cruzada, el nacionalismo hispánico y el musulmán.
La intolerancia pudo tomar la forma de un occidentalismo a fines del siglo XI o en el XII, o de un nacionalismo en el siglo XIII, pero siempre se movió por debajo la ambición de poder y de riquezas.

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