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jueves, 6 de diciembre de 2012

Salida de campo a Cieza (Murcia) y el Tolmo de Minateda (Hellín, Albacete).

Salimos desde Alicante rumbo a Cieza, primero, porque el museo de Cieza abría muy tarde en su segunda jornada, así que se prefirió visitarlo por la mañana y luego ya tener todo el tiempo que quisiéramos para visitar el Tolmo, que , como estaba al aire libre, no tenía toque de queda.

En la vieja Siyâsa, o posterior Cieza, ya nos daba la bienvenida el antiguo poblado musulmán, aunque está mal dicho, ya que los musulmanes fundaban poblamientos urbanos, no como conocemos nosotros un poblacho medieval. Los textos árabes ya la nombran en el siglo XI, como un poblado de segunda categoría, pasó de ser una alquería, a un hisn.

En fin, que se descubre en aquella gran piedra allá arriba, (a saber quien tuvo las agallas de subir allí andando sin morir de asma). Julio Navarro lo excavó allá por los 80, donde pudo obtener innumerables piezas y restos de 19 casas (que actualmente están reconstruidas en el museo de Cieza).

Foto propia




 

Entre todas esas piezas, (pilas para el agua, pequeñas piezas desconocidas, monedas y demás) se pudo obtener piezas muy frágiles de vidrio, como las que muestro a continuación.
Foto propia
Foto propia




 

En 1243 Siyâsa, como otras tantas ciudades, decide pactar su vasallaje con Alfonso X. Después de algunas contiendas, en 1272 se abandona Siyâsa y los nuevos repobladores cristianos, se asientan a las faldas de su montaña fundando la actual Cieza.
 
LA CASA MUSULMANA DE AL-ANDALUS

La casa musulmana típica era una casa con patio que es la que mejor se adaptaba tanto a las características medias de la franja climática por la que se extendió el Islam, como a sus normas religiosas y sociales que exigían la permanencia de la mujer en la intimidad de la vivienda, donde residía el tipo de familia extensa, compuesta por varias generaciones, propio de las sociedades orientales. Las viviendas tenían dos alturas o dos plantas.
El patio, denominado en árabe wast al-dar (el centro de la casa) era el eje de la vida familiar, servía
para comunicar, iluminar y ventilar todas las habitaciones de la vivienda y hacía posible limitar al mínimo los vanos al exterior, - algunas viviendas no tenían una sola ventana al exterior- . Ocupaba la parte central de la parcela en la casa urbana, creando un microclima que refrescaba el ambiente gracias a la evaporación que se producía en las albercas o las zonas ajardinadas situadas en su centro, mientras que durante el invierno protegía del viento. En verano, estos patios estaban despejados pero en invierno se solían cubrir con telas o toldos para preservar el calor. Era un lugar de estancia, donde se realizaban muchas de las tareas diarias y se accedía a las otras dependencias habituales: cocina, letrina y salón. Éstos últimos tenían un uso polivalente, pues se utilizaban como lugar de reunión, comedor, dormitorio, e incluso trabajo, lo que implicaba un mobiliario reducido y fácil de mover. Los salones solían tener una bancada alrededor de la estancia para que pudiesen estar cómodos los comensales, invitados, familia reunida, etc, y el resto, por el suelo, cojines, tapices, tapices en las paredes, etc. También tienen adosada una estancia dormitorio, abierta desde el
salón. En las estancias como el salón, se apreciaban unas camas en alto, que eran lugar de reunión, y de comodidad para la distensión de los encuentros.
Las cocinas estaban compuestas por un agujero rectangular en el suelo que hacía las veces de fogón de cocina. Hay evidencias arqueológicas que confirman la posición en cuclillas de la población musulmana y pruebas físicas en huesos de mujeres con desgaste por esa posición a la hora de cocinar (acción realizada por mujeres mayoritariamente). También tenían un rincón a modo de despensa, con huecos en la pared de mampostería, donde guardaban los alimentos, el tamaño de la despensa variaba en razón a la dimensión de la estancia.
Foto propia

En la casa rural la posición del patio solía ser lateral, pues solo había crujías en dos o tres lados, y se empleaba también como corral.
Para garantizar la privacidad era imprescindible además que, desde la puerta de acceso a la calle, cuando estuviese abierta, no se viese el interior del patio. Esto se consiguió sustituyendo el zaguán, con dos vanos alineados, por otro en recodo, donde la visión directa fuese imposible. Las servidumbres de vistas también afectaban a la posición de la puerta de la casa, que no debía estar enfrente de la del vecino, y a las plantas altas. Desde el patio se podía controlar las plantas altas, ya que todas las estancias superiores daban a él. Las habitaciones estaban siempre en la zona superior, dejando la parte baja de la casa para el trasiego de la vida diaria. El centro de ese patio se reservaba para un espacio floral o ajardinado, quizás con algún árbol de frutos (naranjos, limoneros, palmeras con dátiles, etc.).
Las viviendas estaban decoradas artísticamente por dentro, por fuera eran simples y toscas, quizás salvando la entrada principal de ellas, pero normalmente eran simples, todas las estancias, poseían en su quicio, un arco, muchas veces tallado sobre yeso o piedra, con relieves. En el salón, bellamente decorado, con una cenefa también en relieve con escritura cúfica. Tanto los arcos decorados como las yeserías que hacían de ventanas, eran trabajadas en yeso.
Para acceder a las viviendas, era a través de una calle particular muchas veces, que solo te llevaba a una o dos viviendas por calle. Se trataba de pasillos estrechos que llegaban a la puerta, a veces tenían que bordear el edificio para acceder a la entrada principal. Sus pavimentos son de mortero de cal coloreado a la almagra lo mismo que los zócalos, aunque en muchas ocasiones son de tierra compactada, en donde aparecen a unos 60 cm de altura sencillos motivos geométricos en blanco o crema.
En Cieza, por ejemplo, teniendo en cuenta su orografía, las viviendas estaban escalonadas, y muchas de ellas quedaban en un nivel inferior a otras, por las que habría que pasar para poder alcanzar su entrada principal. Jamás se entraba a la viviendas por el tejado en ese momento, para justamente no tener que violar la intimidad de los habitantes. En el Tolmo de Minateda, sin embargo, las estancias no mantenían ese desnivel del suelo y su estructura era plana, igual que los edificios colindantes que en la medina se hallaban. En ésta última medina, se puede observar aun el pasillo o calle particular que conducía a las estancias y edificios, alrededor de la basílica principal.

 
Ya después del café matinal, pusimos rumbo a Albacete... a conocer por fin el Tolmo de Minateda. Un ambicioso proyecto que codirigía Sonia Gutiérrez, catedrática de Arqueología de la Universidad de Alicante, junto con Antonio Abad.
Según llegamos, don Antonio nos recibió, aunque con muy pocas ganas de querernos deleitar con sus comentarios. Nos “abandona “con Sonia Gutiérrez y con la profesora de Arqueología de la misma Universidad , Carolina Domenech, así que el grupo se reparte en dos para poder movernos mejor por la zona.
Según llegamos, podemos apreciar, (igual que nos pasó en la visita al Molón) las marcas de los carros de abastecimientos que subían y bajaban a la montaña, incrustados en la roca.
Foto propia
El Tolmo de Minateda es un cerro que domina el paso de la zona costera del sureste hacia el interior de la meseta. El trazado de esta ruta se articula, al menos desde época romana, a través de la vía Complutum-Carthago Nova, que en época medieval sería Carthago Spartaria-Toletum.
Foto propia
 
Un enclave amurallado, que pudimos apreciar con soltura y nitidez, las tres murallas que reflejaron tres asentamientos de pueblos distintos, como fueron los romanos, visigodos y musulmanes, aunque se han hallado restos correspondientes al Neolítico. Sus primeras murallas son construidas en la Edad del Bronce. Los muros romanos fueron construidos bajo el reinado de Augusto, (año 9 y 8 de nuestra era), años en los que fueron cónsules su hijastro Nerón Claudio Druso y Tito Quinctio Crispino. Aunque, existen varios monumentos funerarios del s. II-I antes de nuestra era.
Foto propia

Ya en el s. VII, la muralla se restaura y se incrementa con dos torres defensivas, obviamente, ya estamos en época visigoda. Ya en esta época, se puede datar la construcción de una basílica en la zona más llana del cerro, que data del s. VI. Con edificios adosados y alrededor de la misma.
Foto propia
 
También se documentó el baptisterio, que su ritual de bautismo, se ha interpretado como bautismo por inmersión. 
Foto propia
 
Alrededor del complejo han aparecido varias sepulturas de hombres, mujeres y niños en fosas excavadas en la roca cubiertas por losas de piedra. Son cementerios sanctos, es decir, cementerios cerca de las santas reliquias que guardaba la iglesia en su altar. Estos lugares de enterramiento eran privilegiados por definición y estaban reservados a las élites laicas y religiosas.
Foto propia
 
Tras la invasión musulmana, el complejo se convirtió en arrabal islámico, abandonándose definitivamente a finales del siglo IX.

domingo, 2 de diciembre de 2012



Visita al Castillo de Santa Bárbara (Alicante)


La posición de dominio que ejerce el Castillo de Santa Bárbara sobre la ciudad lo convierte en símbolo de Alicante desde sus orígenes. Esta situación privilegiada ha propiciado continuos asentamientos humanos a lo largo de su historia, encontrando en sus laderas restos arqueológicos de la Edad del Bronce, ibéricos y de la época romana.
Es a partir de su declaración como Monumento Histórico-Artístico y Bien de Interés Cultural en 1961, cuando queda reconocido su verdadero valor, convirtiéndose al mismo tiempo, con su apertura, en lugar de interés turístico.
Desde 166 metros de altitud, una espectacular vista de Alicante y de su tranquilo mar azul, inunda de libertad a todo aquel que lo disfruta.”

Así presenta el ayuntamiento de la ciudad de Alicante en su folleto turístico del Castillo de Santa Bárbara, a su emblema capitalino, que tuve el enorme placer de ir a conocer un sábado despejado.

El castillo tiene varias entradas, dos de ellas es por medio de ascensor. Desde la avenida de la playa del Postiguet, existe una entrada bajo los edificios de la ciudad, que a través de un túnel cavado en la roca de 204,83 metros, y acondicionado para el tránsito de personas, simula a los túneles del metro de cualquier gran ciudad.
Pagando poco más de dos euros, subes desde la costa hasta 160 metros de altitud y te recibe el “rey del castillo”.
Foto propia


Un hermoso gato, acostumbrado, como todos los que “viven” en el castillo, a estar rodeado de personas siempre, y de gaviotas chillonas.

Según entras en él, tienes un patio enorme que te lleva a múltiples estancias y escaleras o rampas a niveles tanto inferiores, como superiores. Elegimos empezar por el tejado.
Según subíamos a la máxima altura del castillo, nos encontrábamos estancias en las cuales yo siempre me decantaba parar y observar. No todas estaban abiertas o accesibles a los visitantes, pero aun intenté saber qué escondían aquellas puertas. Algunas, eran calabozos, ya acondicionados para ser visitados, otras aun estaban en reparación o los habían tomado el servicio de mantenimiento para “sus cosas”. Hubieron pasillos muy llamativos que estaban cerrados con puertas de cristal, y que hubiese pagado para saber qué había al final de ellos, pero nada.. media vuelta y a seguir.
Foto propia

Se apreciaba perfectamente el trabajo de perforación de roca, las zonas con más contacto con el agua, las zonas ajardinadas, que se veía que pertenecían por defecto a la montaña natural.
Tuvo a bien las entidades gubernamentales en acondicionar tres espacios de cafetería y otros tres espacios de aseos en todo el recinto. Un aparcamiento para coches en su zona más baja, y dos entradas de ascensores, así como una mini tienda de souvenirs.

CONTEXTO HISTÓRICO

en la Antigüedad fueron los griegos quienes primero descubrieron la importancia que una altura semejante junto al mar, podía tener como punto de vigilancia militar. Desde entonces fue una “plaza de guerra” por ser un límite territorial de una de las vías de invasión por excelencia, el mar. (Para más información del castillo visitar: http://www.castillodesantabarbara.com/.)

Esta fortaleza recibió la denominación de castillo tras la conquista de esta plaza a los árabes el 4 de diciembre de 1248. festividad de Santa Bárbara, por parte del Infante Alfonso de Castilla, quien posteriormente se convertiría en el Rey Alfonso X (El Sabio).
En 1296, Jaume II, toma posesión de todo el recinto para la corona de Aragón y ordena su remodelación. Un siglo después, Pedro IV el Ceremonioso, manda rectificarlo y será el rey Carlos I, quien ordenada posteriormente su fortificación a comienzo del siglo XVI.

Foto propia

Durante el reinado de Felipe II, (1562-1580), se produce la gran reforma del castillo nombrándose como alcalde a Juan Coloma y Cardona, que promueve la conservación de las dependencias que en gran parte hoy podemos contemplar.
En 1691, la ciudad de Alicante sufre bombardeos que sumados a los destrozos provocados por la Guerra de Sucesión, afectan de forma determinante a la estructura del castillo. El deterioro continúa hasta el siglo XVIII en que se comienza a restaurar.
El 28 de enero de 1844, durante la revuelta del coronel Pantaleón Boné, el castillo de Santa Bárbara, fue ocupado por las fuerzas liberales contrarias a la política del general Espartero, Juan Martín, militar amigo de Boné, traicionando su confianza y entregando el castillo a las fuerzas de Espartero que aplastaron la revuelta fusilando a Boné y a todos sus partidarios en el malecón del puerto, levantándose en aquel mismo lugar el monumento a los Mártires de la Libertad.
Durante la guerra civil española, sirvió para encarcelar primero a partidarios del bando rebelde y posteriormente a prisioneros afines a la Segunda República. Tras el final de la guerra quedó en abandono durante más de dos décadas y fue en 1963 cuando se abrió al público.
Foto propia

ESTANCIAS

El recinto superior, también conocido como “La Torreta”, donde está la “Torre del Homenaje” así como los vestigios más antiguos de la fortaleza que datan de los siglos XI, XII y XIII. Aquí también podemos contemplar el denominado “Baluarte de los Ingleses” y las dependencias de “El Parque de Ingenieros”, “La Sala Noble y La casa del Gobernador”. Esta explanada, que en tiempos era la antigua alcazaba, es hoy conocida como “Macho del Castillo”. Complementan la visita a este recindo el Museo de les Fogueres de Sant Joan, en el que se puede apreciar los ninots indultados del fuego (Parque de los Ingenieros) y el Museo Medieval (Sala Noble).

El recinto intermedio corresponde a las dependencias más importantes finalizadas en la época de los Austrias (1580). Salón de Felipe II, antiguo Cuerpo de la Tropa frente al amplio Patio de Armas,a cuyas espaldas se hallan las ruinas de la Ermita de Santa Bárbara (construida en 1812).



Foto propia


Otra de las estancias que podemos visitar es el MUSA, el cual nos muestra unas piezas de museo interesantes, y algunas réplicas de piezas, que se encuentran en museos como el de Valencia o el de Alicante o Murcia. Me llamó mucho la atención de su original suelo de cristales decorados que se sustentan casi en el aire (una sensación muy agradable), y así quise mostrarlo.

Foto propia

El Cuerpo de Guardia y el Baluarte de la Reina. El recinto inferior, que corresponde ya al periodo de los Borbones. Aquí encontraremos el Revellín del Bon Repós, que hace actualmente las funciones de aparcamiento.y en el que se ubica el monumento al ilustre militar alicantino Félix Berenguer de Marquina, que fuera capitán general de Filipinas y virrey de Nuevo México. El gran escudo de mármol blanco (siglo XVIII) que hay sobre la puerta de acceso al segundo recinto, se hallaba en el Real Consulado del Mar, edificio destruido por una explosión. 


Foto propia

Webgrafía:









sábado, 24 de noviembre de 2012


 (Luz Marina Delgado, Universidad de Alicante 2012)
El papel de la mujer y los matrimonios mixtos

(foto tomada de google images)

Desde tiempos de la hégira, por motivos meramente políticos y militares, en cada invasión o conquista de un territorio por parte de los musulmanes, éstos tenían la “obligatoriedad” de exterminar con los hombres adultos y disponer a su antojo de mujeres y niños, que pasarían a formar parte de su botín de guerra.

También es normal, teniendo en cuenta que cuando se llega a un territorio conquistado, no se va con mujeres, sino con un gran ejército flexible y ágil para poder acceder con facilidad y rapidez, obviamente. Por tanto, quienes paren sus hijos y con quienes han de relacionarse, indiscutiblemente, es con las mujeres del país conquistado o invadido, tomado. He ahí pues, que el origen de la población de un territorio, tenga que ser, casi obligatoriamente, una mezcla de sangre de diferentes razas, etnias, culturas, etc.

De esta forma, e irremediablemente, los musulmanes han tenido que mezclarse con otros orígenes o razas distintas a ellos, bien por deseo expreso o por imposición.
Hay muchas y contradictorias opiniones sobre los mestizajes en la península Ibérica entre musulmanes, judíos y cristianos. Muchos autores sostienen que la religión musulmana es lo suficientemente tolerante como para permitir la diversidad de etnias y razas en sus territorios, otros por el contrario, no apoyan las hipótesis sobre las uniones del pueblo entre ellos.
Sin embargo, las fuentes escritas nos dice que así ocurrió, por lo menos, en las altas esferas, ya sea por convenios políticos-militares, o por continuidad de posesiones territoriales (patrimonio) familiar.

Desde tiempos de la “conquista” o repoblamiento de la península Ibérica por parte de los musulmanes, las crónicas tanto cristianas como musulmanas, nos narran las idas y venidas de los palacios y las medinas, entre cristianas visigodas (sobretodo) y grandes emires, generales, o hijos de..., musulmanes. Casos como el de “Sara la goda”, o la madre de Abderramán III, que era otra ualad romana, cristiana o bizantina. O Carlomagno, que entregó a Abderramán I una tregua, le regaló al hijo de éste a una ualad llamada Zuhruf. En al-Andalus, normalmente las muual ladát, son naturales del país donde se asientan, esto es, raza hispano-romana, si la llaman barbar, ésta sería visigoda o bárbara.

En tiempos de la edad media, las niñas que iban a ser destinadas esposas, o simplemente que son esposadas desde juventud prematura y sin conocimiento (tenemos un caso de una niña que se casa con dos años y que a los 6 ya es viuda), viven y conviven con su esposo hasta que llegan a edad de la pubertad, propicia para la consumación del matrimonio y para su primer embarazo, entonces es cuando se convierte en Umm Ualad << madre de un infante>> y será la madre de los descendientes. Ellas aportan al matrimonio como dote, el patrimonio que ostentaban, normalmente por herencia paterna, ducados, condados, etc., que el marido está encargado de administrar hasta la muerte de éste o la disolución del contrato de matrimonio entre ambos. Tanto en un caso como en el otro, la mujer pasaría a administrar sus propiedades, y las propiedades que recibiría de su esposo (difunto o divorciado), y obtendría libertad absoluta para hacer lo que le plazca, sin tampoco, recibir órdenes de su padre. Luego, ya dispondría de sus vienes dados en heredad a sus hijos.

(Foto tomada de google images)

Así, tenemos el ejemplo de pactos matrimoniales como el de Ramón Berenguer III, conde de Barcelona y Bernat III de Besalú, (según Salvador Claramunt, historiador medieval en Barcelona).
Ramón Berenguer ansiaba los condados del viejo Bernat y prometió y posteriormente casó a su hija de dos años (Jimena, nieta del CID), para poder optar a dichos condados, como el de Besalú, Ripoll, Vallespir, Fenollet y el castillo de Perapertusa. Primero, Ramón Berenguer entrega como promesa de casamiento, el condado de Vic o de Ausona al futuro marido, y éste a la semana siguiente, le entrega a Ramón, lo que será su herencia en vida, los condados antes mencionados, para que pueda administrarlos y poseerlos a su muerte.
Esto requería un contrato de fidelidad entre yerno y suegro, así se convirtió el suegro (Ramón) en vasallo del señor de Besalú. A su muerte, Ramón sería su heredero universal, puesto que, obviamente, no tuvo descendencia con la niña Jimena.

Esto también nos reafirma en las discusiones mantenidas sobre los “contratos” matrimoniales a ojos de la iglesia. En este caso, claramente, no tenía como objetivo una descendencia clara, ni una alianza de territorios, ni siquiera alianza militar entre gobernantes. Era un contrato “legal” una herencia “legal” que proporcionaba a un moribundo, la capacidad de entregar sus vienes “correctamente” a la persona que él había elegido. Ese vínculo suegro-yerno, inventado como perfecta estrategia por parte de ambos condes, ponen de manifiesto que los territorios no son, sino contratos mercantiles que no siempre han de ir vinculados a la consanguinidad.

Donde más se dieron este tipo de enlaces mixtos, fue en la marca superior de Hispania. Matrimonios entre los príncipes musulmanes y las princesas cristianas sobretodo. 
Ben Hazam de Córdoba (historiador, filósofo, poeta hispano-árabe cordobés del 994), "los Banu Qasi descendían de un conde visigodo llamado Casio". Según Lévi-Provençal, (historiador orientalista y arabista argelino, 1894), un nieto de Casio (Musa ben Fortún), habría llegado a ser yerno de Íñigo Arista, primer rey vasco de Pamplona, aunque otras fuentes dice que fue la viuda de Musa ben Fortún, la que se casó con Íñigo Arista. (Información específica de la realeza Navarra en http://www.abcgenealogia.com/Navarra00.html).

CONCLUSIONES

Este caso, solo es una muestra de los descendientes de uno y otro bando ocupacional del territorio de la Hispania , que nos muestra la intención de la fusión de los pueblos que habitan en la península Ibérica entre ellos. Pactos, matrimonios, herencias, solo nos dice que si no lo lograron, lo intentaron, tener una convivencia más o menos pacífica entre las multi-culturas existentes en un relativo espacio pequeño.

Si tenemos en cuenta y consideramos veraz estas versiones de los autores, tendremos que reconocer que sí que hubo un mestizaje entre pueblos y etnias, y sí que dentro de las “leyes” morales de los musulmanes y de los visigodos cristianos, estaba la contemplación de tolerar la convivencia pacífica de pueblos múltiples y diversos, ignorando o desechando la hipótesis planteada por algunos autores de que no se realizó ese mestizaje por parte de sus pobladores.

BIBLIOGRAFÍA:

GUICHARD, PIERRE; "Al-Andalus. Estructura antropológica de una sociedad islámica en occidente", Archium, Universidad de Granada,  1998.

VALDEÓN BARUQUE, J. ; Cristianos, Musulmanes y Judíos en la España Medieval. De la aceptación al rechazo, Valladolid,  Ámbito y Fundación Duques de Soria,  2004. (946.1/CRI/val).
VIGUERA MOLINS, María J. ; “El establecimiento de los musulmanes en Spania – al-Andalus”, V Semana de estudios medievales: Nájera, 1 al 15 de agosto de 1994; pp. 35 – 50, 1995.
VIGUERA MOLINS, M.J. ;"Cristianos, judíos y musulmanes de al-Andalus", Valdeón Baruque, Julio (ed.), Cristianos, musulmanes y judíos en la España Medieval. De la aceptación al rechazo. Valladolid, Ámbito y Fundación Duques de Soria, 2004, pp. 43-70.
VALLVÉ BERMEJO, Joaquín, "Los musulmanes de al-Andalus: su relación con cristianos y judíos (siglos VIII-X)", Valdeón Baruque, Julio (ed.), Cristianos, musulmanes y judíos en la España Medieval. De la aceptación al rechazo. Valladolid, Ámbito y Fundación Duques de Soria, 2004, pp. 13-42.



miércoles, 24 de octubre de 2012

EL TESORO DE LOS BÁRBAROS
Exposición itinerante (MARQ).
Por Luz Marina Delgado 
(Universidad de Alicante 2012)

(Foto propia)


Hoy tengo el placer de presentarles mi visita autoguiada al museo Arqueológico de Alicante, el MARQ, donde se expuso el tesoro de los Bárbaros. Gracias a la profesora Carolina Domenech (UA), que recomendó su visita, nada desaprovechable, avisando que pronto marcharían de tierras Alicantinas.

Se trata de materiales encontrados en Alemania (mayoritariamente), cerca de los ríos que han podido rescatar un equipo amplio de investigación, y nos muestran qué construyeron , para qué lo utilizaron y cómo lo utilizaron. No olvidemos que la industria bárbara (o pueblos bárbaros -mayormente germanos- provenientes del norte), está basada en el metal, por tanto sus riquezas en la herrería son muy notables.

Afortunadamente las fotos que he podido aportar son cosecha propia, puesto que se permitían mientras no se usase el flash, cosa que como verán, tampoco hizo mucha falta.

La organización de la exposición estuvo muy lograda, aportando datos interesantes y grandes murales dibujados para entender las formaciones políticas y el reparto de tareas dentro de un poblado bárbaro. Una puesta en escena estupenda y un lenguaje sencillo para llegar a toda clase de público.
Gracias a aportaciones de colecciones privadas, como la de los hermanos Ludwig y Willi Kuhn, pudimos apreciar la magnitud del uso del hierro, y el bronce, entre otros metales.

Comenzamos nuestro peculiar paseo por el museo con una introducción aportada por el MARQ.

“ La desigual incidencia de la crisis del siglo III en el Imperio se manifiesta en nuestras tierras, pues aquí no hubo invasiones bárbaras en este momento. El establecimiento de un destacamento militar en Dianium se relaciona con las liches por el poder imperial, que quizá fueron la causa de la ocultación de 668 sestercios de bronce halladas en Denia.
Pese a la recesión económica y edilicia, siguen activas las ciudades de Ilici y su puerto, La Vila Joiosa (Allon?) y Dianium, pero se abandona Lucentum, que desde el siglo I mostraba signos de recesión, debido a problemas económicos de ámbito regional.
En el entorno rural, algunas villae, dedicadas a la producciónd e vino y aceite, son ahora más lujosas y cómodas que en siglos anteriores. Las primeras invasiones se documentan a principio del siglo V, protagonizadas por Alanos y Vándalos.”

(Foto propia)


Los Alanos (llamados también alauni o halani) eran un grupo étnico de origen iranio incluido en la familia de los sármatas, pastores nómadas muy belicosos de diferentes procedencias, que hablaban la lengua irania y compartían con ellos la misma cultura en muchos aspectos.

Alrededor del año 370, los alanos fueron barridos por los hunos y se dividieron en varios grupos, algunos de los cuales huyeron al oeste. Una parte de esos alanos occidentales se unieron a las tribus germánicas de los vándalos y suevos en su invasión de la Galia romana.

Los vándalos fueron un pueblo germano de Europa central. Su lengua pertenece a la rama germánica oriental que habitaban las regiones ribereñas del Báltico, en la zona de las actuales Alemania y Polonia.

Si seguimos el derrotero de vándalos y suevos en la Península Ibérica (la entonces Hispania) en 409, los alanos se asentaron en las provincias de Lusitania y Cartaginense. Los vándalos silingos se asentaron en la Bética, los suevos en la Galicia costera y los vándalos asdingos en el resto de Galicia. 


(Fotos propias)


Estas tribus germanas se asentaron en la península Ibérica y convivieron hasta la llegada de los visigodos en la P.I y los ostrogodos en Italia, por ejemplo. “Primos” que vienen realizando las mismas rutas hacia el sur, y se ven obligados muchas veces, a pactar con ellos, intentando repartir su tierra para convivencia pacífica, o muchas veces enfrentándose por falta de entendimientos.

Recordemos que los asentados en los territorios (francos, suevos, vándalos, alanos, etc) terminarán por mezclarse con las poblaciones existentes en cada territorio, aunque luego vengan los más fuertes y éstos sean reemplazados, pero ahora... no es el caso de esta exposición.

En todo ese proceso de viaje al sur, hubo muchos asentamientos, muchos de los cuales se convirtieron en asentamientos fijos poblacionales, creando así una villae, transformándose en sedentarios y dueños de esa parcela de tierra que han adoptado, y quedando otros grupos como nómadas que son los que continúan bajando a tierras sureñas.

Todo esto obliga, obviamente, a especializarse en los metales, ya que en esos momentos, los territorios eran ricos en suelo, no olvidemos que España y Francia (entre otras), eran grandes exportadores de metales en la antigüedad. También trabajan y explotan la riqueza de las tierras en las que se encuentran. Huelga decir que muchos de esos asentamientos, se realizan en los afluentes de los ríos.

(Foto propia)


Como curiosidad, tengo que decir, que a los germanos no les importaba los objetos que iban descubriendo en sus batallas, sino el valor del metal intrínseco, por tanto, pieza que obtenian como botín de guerra, pieza que troceaban para el posterior reparto del mismo. Luego los fundirían de nuevo para realizar las piezas que ellos quisiesen.

(Foto propia)

Como no podía faltar, en una comunidad germana, al igual que visigoda, romana, etc. Son los artículos complementarios que marcan una cierta posición social o política dentro de las sociedades, un individuo o un clan familiar. En el caso de las sociedades germanas, obviamente, su status reconocido es el militar, aunque su familia también gozaría de ciertos artículos, normalmente de intercambio entre bandas. Así pues, se pueden encontrar ajuares como los que muestra la fotografía inferior en un estado de conservación excelente, y nos muestra los brazaletes, collares, hebillas, fíbulas, etc., que (aunque resulte extraño)  las lucía los hombres , precisamente, para reconocer su status dentro del grupo.

(Fotos propias)

Ya para acabar, decir que la exposición, como comenté, está muy bien trabajada, me gustó bastante su introducción, donde aparece el mapa de europa a escala poco reducida, que puede empapelar una habitación de 4x4 aproximadamente (aunque tampoco lo medí), donde nos explican esa entrada de las tribus del norte empujadas por los hunos, y que pasan el Rihn, (aunque algunos se asientan) hasta los paises de la Galia (donde se asientan los francos definitivamenta - que luego se devienen en merovingios o visigodos-), y en , hasta entonces Hispania, donde se quedan los suevos en el noroeste y oeste de la P.I, junto con el resto de pueblos antes mencionados. 
Una exposición muy didáctica, muy fácil de entender me reitero, y muy recomendable para aquellos que tuvieran la oportunidad de encontrarse en el momento justo de su exposición por las ciudades. Espero volver pronto a contarles más cositas (aunque pronto visitaré el Tolmo de Minateda), y vendré a contarles lo que he visto.


domingo, 7 de octubre de 2012

El Molón (Camporrobles)


CUADERNO DE VIAJE

Por Luz Marina Delgado Hernández
(Universidad de Alicante)







MEMORIAS DE “EL MOLÓN”









Gracias a la llamada de cabrero de Alberto Lorrio, no nos despeñamos como cabras por el yacimiento...







-Después de tres horas de camino, con una breve pausa para un café, llegamos al yacimiento de “El Molón” de manos de sus directores; D. Alberto Lorrio y Mª Dolores de Prado.-

-Según llegamos, y a contrarreloj, nos recibe una subida interesante, hacia la parte más alta de la montaña, donde se sitúa el núcleo urbano. Ya subiendo por ese camino rural, nos percatamos de muescas de huellas de antiguos carros, tirados por mulas, que subían y bajaban por esa empinada pendiente. También antes de llegar a la cima, pudimos observar de pasada, un enorme hueco en la roca, natural, con una caída libre de más de 20 m. Se trataba de la una cisterna en principio natural que al parecer, los primeros pobladores, siguieron cavando en la roca en forma cuadrangular, llamada “Pozo de los moros”.-

-Finalmente, y con una ligera hiper-ventilación por el esfuerzo, llegamos a la cima, no sin antes atravesar la puerta de entrada. Antiguamente, de madera de unos 8-10 cm. de grosor que desaparece en época islámica.-

BREVE INTRODUCCIÓN

El Molón es un complejo de 4 hectáreas de terreno, situado en la cima de una montaña rocosa de 1140 metros de altitud s.n.m. Fue una zona de transición ya que se encuentra en los limes de Castilla La Mancha y Valencia.
Sus primeros pobladores fueron de la edad del hierro, hubo habitabilidad de Íberos, Celtíberos, románicos y por último, ocupación islámica como última y definitiva. Abandonado el núcleo urbano definitivamente en el siglo XI d.e., y con una leve reconstrucción de sus muro más al norte en épocas contemporáneas (anos 30, hasta años 60 aproximadamente).

Se ha venido trabajando en este enclave desde 1982, cuando el profesor Raúl Gómez García, precursara el proyecto de excavación del yacimiento, los trabajos de inician tímidamente en ese año por la Universidad de Valencia. Desde 1995, se trabaja concienzudamente en el yacimiento, desde las universidades de Alicante y la Complutense de Madrid, dirigidos los trabajos por Alberto Lorrio A., Miguel Almagro G., Moneo Rodríguez y Mª Dolores Sánchez de Prado. El parque temático arqueológico se inaugura por fin en el año 2008.
El objeto más significativo que se ha encontrado es un puñal biglobular envainado de hierro en su totalidad, elemento celtíbero de prestigio, que hace presuponer que existía en este poblado, una élite militar. El objeto se halló en la torre sur del complejo.

LA EDAD DEL HIERRO

El objeto más antiguo encontrado fue un hacha de la edad del bronce. Esto puede ser debido a que a tan solo 500 metros se encuentre el sentamiento de la edad del bronce “El Picarcho”. Se trata de una comunidad básicamente ganadera, en el Picarcho se han encontrado restos de vasos ollas y algún ídolo. La ocupación de la edad del hierro se estima en torno al s. VII hasta el s.I a.e. Alcanzando su apogeo en el siglo IV. Se han encontrado hogares y restos de muros de esa época en habitaciones. También cerámicas realizada a mano con incisos y pintadas , aunque también la presencia de alguna que otra cerámica a torno, quizás proveniente del exterior.

FASE IBÉRICA

El Ibérico Antiguo abarca los siglos VI-V.
Se encuentran vasijas de almacenamiento, tinajas con decoraciones bícromas, aunque también se han hallado restos de ánforas fenicias y vasos con tratamiento de barniz rojo. A esta fase no se le aplica la construcción de sus murallas, ya que por la orografía del terreno. Los únicos muros levantados en este periodo han sido lo de las viviendas que no alcanzarían una hectárea de superficie.
Ya en el siglo IV a.e. Se reestructura el Molón, creando las obras defensivas creando así sus murallas, embutiendo en ellas, parte del muro de las viviendas, viviendas asentadas en los cimientos de la fase anterior, reutilizando la piedra para la nueva estructura.

NECRÓPOLIS EN EL MOLÓN

La necrópolis del poblado, está situada al oeste del mismo, con una superficie de 265m.cuadrados. Se trata de un cementerio de incineración del cual no se ha obtenido sino un número bastante bajo de tumbas. Al parecer son de rituales propios de los poblamientos ibéricos y celtibéricos.
En este ritual, el cadáver es cremado en una pira, se recogerían los restos y se meterían en urnas cinerarias con tapaderas, y colocándose junto con el ajuar, en un hoyo en la tierra, siempre apoyados sobre alguna piedra, y tapados con alguna de éstas a modo de localización posterior.
En el Molón, también se han encontrado dos enterramientos infantiles bajo el suelo de dos viviendas (las utilizadas posteriormente para la construcción de la mezquita). Estos rituales infantiles están asociados también a la religión ibérica.


NUCLEO URBANO DE “EL MOLÓN”

Esta nueva estructura urbanística (siempre teniendo en cuenta la escala del espacio a intervenir), da pie a crear una cisterna para la obtención de agua de lluvia para los habitantes del cerro. Las habitaciones estaban situadas alrededor de la cisterna central, y una de las habitaciones era un lagar, donde restos encontrados en el suelo, nos indican la continua carga y descarga de carros con mercancías. A eso se le suma el descubrimiento de ánforas de vino, y restos de lagar, así como perforaciones en la roca para la extracción del líquido de ella.
Esto explica también que posiblemente extramuros, se hallaba un barrio muy cerca, a media ladera, que se encontraron en él, algunos denarios republicanos, cerámica y restos de escorias.



(imagen tomada de http://web.ua.es/es/elmolon/epoca-prerromana/las-cisternas.html)

El Molón tiene en total tres cisternas, la grande, situada en el centro de la urbe como he mencionado, que a su alrededor se congregaba las zonas de habitaciones, de unos 4 metros de profundidad y una de dos metros, situada cerca de la puerta principal, y la que antes expliqué de unos 25 metros de profundidad a la cual no se puede acceder a su base fácilmente por la complejidad de su caída.


LAS MURALLAS





(imagen propia)


Murallas fechadas en el siglo IV a.e. La parte más vulnerable es la parte oriental del poblado, que resolvieron con una torre rectangular asegurado por una segunda torre más pequeña, de unos 20 metros, frente a la segunda de 40, realizadas en sillar, y adobe. Muy similar al sistema helenístico. (Al parecer, la copia del sistema defensivo de El Molón, pudo haber sido por los conocimientos adquiridos por los mercenarios ibéricos en Sicilia, durante la segunda Guerra Púnica, y que posteriormente traerían su difusión a la Península Ibérica).

En época islámica, los muros de la antigua estructura se vuelven a fortalecer reconstruyendo las anteriores, y asentando las bases de las nuevas. Los muros alcanzaron la altura de 20m. Ayudados en la zona superior con adobe, que alcanzarían estos unos 2 metros. Realzando los muros, y con la construcción de la torre norte, así como de un segundo muro que servía de parapeto, donde podrían hacer las guardias y la vida urbana sin que nadie pudiese ver quienes y cómo se movían por el espacio. Se contaba también con un contramuro, de unos dos metros de altura y una anchura menos gruesa que los muros defensivos, sobre todo en la zona noroeste. A partir de esos momentos, se podría hablar de que El Molón, pasaría a ser un pequeño oppidum, con una superficie de 2,6 hectáreas, ya que sus murallas fueron levantadas con la única función de servir como defensa del territorio. Por tanto, se demuestra que El Molón se trató de un hábitat estable de cierta entidad.



ÉPOCA ISLÁMICA

Hacia el este desde las vistas estupendas del complejo urbanístico, encontramos un vacío de edificaciones de unos 2.700 metros cuadrados rodeados por un muro muy consistente. Al parecer, se trata de un albacar, que debió utilizarse como encerradero del ganado o también de refugio para los habitantes del entorno en momentos complicados. La parte oriental, también está provista de unas defensas prerromanas, mientras que al sur no haría falta defensa, gracias a las complejidad del terreno para su flanqueo.
En ésta época islámica, ya se podría hablar de El Molón, por su complejidad urbanística como por sus defensas, de un hisn o lugar fortificado.
Aparte de las grande murallas, la elevación de su tamaño original y la eliminación de la puerta principal de madera, en época islámica, no podría faltar una mezquita.




(imagen tomada de http://web.ua.es/es/elmolon/epoca-islamica/la-mezquita-y-su-entorno.html)

Ésta está situada en la zona urbana, aprovechando los cimientos de las casas anteriores, por tanto, una fila de habitaciones rectangulares, concretamente dos de ellas, conforman la mezquita. Se barajó en principio dos posibles entradas al recinto y un mihrab, orientado al este, curiosamente, tenía un recinto anterior a lo que es el espacio de rezo, teniendo esas dos entradas opcionales, pero se descartó esa opción teniendo en cuenta la anchura de esa supuesta segunda entrada, y al parecer, definitivamente se trataba de dos espacios de rezos, de dos mihrab apoyados en el muro de la qibla.

En la zona oeste, existe una antesala, con un pequeño pasillo que conduce a un patio, en este patio se han encontrado restos de inhumación con tres cuerpos en él, tres adultos de esa fase ocupacional. Se trata de una mujer y dos varones, uno de ellos quizás el sacerdote o alto cargo, el santón. Los restos están en posición decúbito lateral orientados al sureste, paralela a la qibla.
Los restos encontrados han sido cuchillos, varillas de hierro, clavos de hierro todo, agujas de hueso, útiles líticos, molinos... todo esto evidencia una actividad necesaria y autónoma de la vida en el cerro, creando lo necesario para su supervivencia, como talleres y labores de molienda.

Dentro de todo ese entramado de edificaciones y edificios de culto, se puede apreciar la urbe, con una calle que atraviesa el cerro, bordeando la cisterna intramuros hasta la puerta principal, con 2m. De anchura y realizada con guijarros y tierra batida, lo que le da una gran consistencia.
De las viviendas, solo se pueden apreciar que se han encontrado los zócalos de mampostería (época celtibérica), y parte de los alzados de adobe (destruidos también por los musulmanes). Los suelos fueron posiblemente de tierra aunque, habían viviendas, (probablemente de mayor calidad) realizados en conglomerado de arcilla y guijarros alisados. En el “lagar”, por ejemplo, se encontró un suelo de piedra en lajas, posiblemente para posibilitar el tránsito de mercancías de su interior.

Gracias a los restos recuperados de 7 individuos en la necrópolis, se pudo estudiar la alimentación de este grupo humano. Se trata de una dieta muy marcada en vegetales y cereales, y algun individuo que había consumido también pescado, (se presume que el pescado pudiese haber sido natural de la antigua zona lagunar de Camporrobles) y siendo casi inexistente la dieta rica en carnes, leche o frutos secos entre otros.

Una zona que desgraciadamente no pudimos visitar, aunque personalmente me hubiese gustado, es la cueva “fuente del Molón”, posiblemente una cueva santuario. Con una longitud de más de 22 metros y una división de dos salas, una de ellas con una cubeta rectangular que conduciría a la otra sala. Se han hallado restos prerrománicos, y hierros de época medieval. Se ha interpretado que quizás sea un lugar de iniciación, culto, etc.


El poblado se abandona en el s.XI y se recupera su actividad durante la guerra civil española como torre de vigía. Existe una torre aun en pie, en su lado más al sur, desde donde se visualiza toda la meseta , estratégicamente muy bien ubicada, teniendo en cuenta que se construye dos pistas de aeródromo militar en Camporrobles.

-Después de descender la ladera, nos tomamos un respiro en el centro de interpretación, y nos pusimos rumbo a reponer fuerzas (tan necesarias en esos momentos) para proseguir con la ruta establecida. Pudimos comer en un restaurante la mar de acogedor, quien muy amablemente nos atendieron pese al numeroso grupo que se presentó a sus puertas. Me llamó la atención sus calles, con sus aceras sin modificar con las nuevas leyes, y su peculiar cartel de membrete de las calles.-
(foto propia)


Finalmente, llegamos a la Solana de las Pilillas...

La Solana de las Pilillas es un yacimiento datado de finales del s.VII al s. V a.e. Se trata de una estructura de entrada, una bodega y cuatro lagares con estructuras propias de cada uno. Son lagares excavados en roca, aprovechando las rocas caídas o desprendidas hace 3000 años de forma natural. Estas rocas más o menos cerca unas de otras, constituyen un lugar para el comercio del vino. La uva es la uva natural de la zona, uva bobal, (también conocida como uva Requena o requení) que aun hoy sigue existiendo como natural de esta parte del Levante español.

Se observa perforaciones en la roca para la prensa y otra como salida del mosto. Justo al lado, se levantaron habitáculos para el almacenamiento de los líquidos en ánforas mayoritariamente.



(imagen propia)

En el camino a su acceso también pudimos ver las huellas cubiertas (para no eliminarlas con los vehículos de hoy día), de los carros que entraban con uva y salían con las ánforas y el líquido. Se supone que la utilización era comunitaria de este lugar.
Uno de esos lagares, se destruyó a conciencia, y está en proceso de restauración, así como los habitáculos encontrados junto a los lagares.
Desde este marco geográfico, pudimos apreciar una pared de roca, procedente de una falla natural con una caída espectacular totalmente vertical al vacío... sin duda algo maravilloso.


La Solana de las Pilillas, está ofertada por la comunidad Valenciana para ser declarada zona de bien cultural con categoría zona Arqueológica, ya que representa los hallazgos más antiguos fechados en esta actividad, en toda la península Ibérica.






BIBLIOGRFÍA CONSULTADA:

LORRIO, J.A.;,ALMAGRO-GORBEA, M., SÁNCHEZ DE PRADO,Mª. D. :”El Molón; Oppidum prerromano y Hisn islámico”: Guía turística y Arqueológica. Camporrobles. 2009.

WEBGRAFÍA:

http://web.ua.es/es/elmolon/el-parque/la-visita.html : consultada el 06/10/2012 a las 15:35
http://www.camporrobles.es/archivos/Marzo%202011.pdf : consultada el 06/10/2012 a las 17:45
http://museoprehistoria.demini.com/ruta_iberica_2.html : consultada el 06/10/2012 a las 18:15

jueves, 27 de septiembre de 2012

¿Fenicios en Canarias?

En primer lugar he de decir, que mi estancia en Alicante para este curso 2012-2013, está siendo  muy productiva. Solo llevo unas pocas semanas de clase y me asaltan algunas preguntas que estarán en el aire hasta que pueda resolverlas.

Como reflexión, y posterior estudio en la materia de Hª Antigua... he de decir que hay algunos conceptos dignos de mención  referente a los fenicios. Al parecer las fuentes escritas que nos ha llegado hasta nuestros días, nos dicen qué lugares exactamente fueron colonizados o asentamientos de fenicios en la P.I.; (Estrabón, Pomponio Mela, Rufo F., etc), y nos facilitan las fechas exactas, aunque tendríamos que readaptarlas a años actuales. Aun así, hay autores que las fuentes las utilizan como guía y otros que las tienen en cuenta pero no se basan en ellas porque prefieren los restos materiales.
La Arqueología, sin embargo, está demostrando que por el momento, las fuentes no se están equivocando en cuanto a lugar, y parecer ser, que en cuanto a fechas. Cierto es que la fecha que se tenía hasta ahora en la P.I. era de no más del siglo VIII, a.n.e., aunque han aparecido en yacimientos, fechas anteriores, que imagino -como anotación personal-, que hasta que no se contraste con algun otro yacimiento coetáneo, no se anunciará a bombo y platillo por los pasillos de la comunidad científica.

Para este salto, tengo como respuesta, un autor, un profesor de la Universidad de Las Palmas de G.C., que con su labor de arqueólogo e investigador, junto con una profesora de la Universidad de La Laguna, conjuntan un ambicioso proyecto en las islas menores (más concretamente en el archipiélago chinijo y alrededores), en el cual se afirma la aparición de elementos fechados con mucha anterioridad a ese tope peninsular del siglo VIII a.n.e.
¿Qué pretendo decir? Pues... que en una exposición de los trabajos realizados en esas islas menores, se han hallado restos fechados en el s. X, aproximadamente, y que según composición, han sido realizados en Roma, Cartago, y alguna fauna proveniente del sur de la P.I, como Cádiz, principalmente.
Si ésto fuera tal y como cuentan estos dos cátedras universitarios, estamos en la condición de mirar a Cádiz, y que renueve sus búsquedas más atrás en el tiempo, obligándolos así, a retroceder en sus fechas y por supuesto, a invertir en las búsquedas de elementos arqueológicos en sus costas. Desde el primer momento que el Levante español, feche los artefactos anteriormente al s. VIII a.n.e., automáticamente, Cádiz se tiene que ir readaptando y reciclándose en sus yacimientos, puesto que Gades, es, según fuentes, la primera  ciudad fenicia -que no un asentamiento-.

Entonces, mi duda también es... ¿es posible que los fenicios, navegaran a mar abierto, hasta llegar a las costas Canarias? ¿Puede ser que, bordeando las costas norteafricanas se encontraran con las islas menores y por tanto, se asentaran en ellas para posteriores intercambios mercantiles? Todo puede ser... teniendo en cuenta que de Canarias hasta África solo les separa 100 km... ¿puede ser que estuvieran los fenicios en Canarias antes que los bereberes llevados por los romanos a poblar esas tierras?... Para eso tendríamos que saber qué vinieron a intercambiar para obtener beneficios. Los fenicios intercambiaban aceites, granos, etc, por minerales...

No sé... seguiré con los ojos abiertos y las orejas estiradas para contarles lo que, en su resumen, pueda decirles desde mi propia opinión.