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domingo, 12 de febrero de 2012


EL ARTE RUPESTRE LEVANTINO: REPRESENTACIONES HUMANAS.
LUZ MARINA DELGADO HERNÁNDEZ
Universidad de Las Palmas de G. C.
 “No somos aptos para comprender el arte de otro tiempo si ignoramos completamente los fines a los que sirvió”.

RESUMEN
La finalidad de este trabajo es aunar parte de los esfuerzos de algunos de los especialistas de este campo en este documento. Expongo lo que considero que deberíamos resaltar para poder basarnos en un futuro nuevo análisis y poder obtener muchos más datos de este arte, a partir de los resultados de otros profesionales. El arte Rupestre Levantino, sigue siendo un punto de reflexión entre culturas, difícilmente ubicable en una cronología absoluta, pero gracias a estos esfuerzos podemos resaltar la importancia y relevancia de este hito temporal en la península Ibérica.
RÉSUMÉ
Le but de ce document s'inscrit dans le cadre des efforts déployés pour combiner quelques-uns des spécialistes de ce domaine dans le présent document. J'expose ce que je pense que nous devrions mettre en évidence de s'appuyer sur une nouvelle analyse future et d'obtenir davantage de données de cet art, à partir des résultats d'autres professionnels. L’art rupestre levantine, reste un point de réflexion entre les cultures, à peine pourraient être placés dans une chronologie absolue, mais grâce à ces efforts, nous pouvons souligner l'importance et la pertinence de cette étape temporelle dans la péninsule ibérique.
PALABRAS CLAVE:
Arte Rupestre Levantino, culturas, etapa temporal, península Ibérica.
MOTS-CLÉS:
L’art Rupestre Levantine, les cultures, l’étape temporelle,  péninsule ibérique.

INTRODUCCIÓN
Denominados así por situarse geográficamente en el Levante Español, en las actuales provincias de Lléida, Tarragona, Teruel, Cuenca, Castellón, Valencia, Alicante, Albacete, Murcia y  Almería. El arte levantino no pretende otra cosa que plasmar el movimiento y vida, ritmo y expresión espiritual.
Sobre el arte rupestre levantino, hemos de mencionar especialmente al ilustre profesor Antonio Beltrán, que nos muestra sus investigaciones y sus excelentes trabajos de forma completamente accesible, comprensible y amena, en su libro  sobre esta materia editado en Zaragoza en 1968.
CARACTERES GENERALES DEL ARTE RUPESTRE LEVANTINO
La ubicación de los grabados y las pinturas, es siempre en parajes complejos, de difícil andadura, y complicado acceso. Normalmente situados cerca del mar, el más alejado se encuentra en Cuenca, con 130km. De distancia del mar. Las pinturas aparecen en abrigos, en covachos, no en cuevas profundas. Es por ello que se presenta la cuestión del muy óptimo  estado de conservación en el que se encuentra las pinturas, teniendo en cuenta que los lugares en los que se encuentran están al aire libre expuestas al sol y a las inclemencias del tiempo radical, como nevadas, fuertes lluvias, etc. El arte levantino, está compuesto, fundamentalmente, por pinturas, muy escasos grabados y carentes de relieves o esculturas.

EL DESCUBRIMIENTO DEL ARTE RUPESTRE LEVANTINO
En 1903, Juan Cabré Aguiló, halló en Calapatá, Teruel, un grupo de ciervos pintados. Ya en el s.XIX muchos eruditos como Carconell, Lope de Vega, Góngora, y muchos más, habían puesto en antecedente a la comunidad científica, de la existencia de pinturas en las sierras levantinas. Estimulados por la importancia que adquiría Altamira, y el descubrimiento de la famosa “danza fálica” de Cogul, en 1908, llevaron el arte rupestre levantino a la presentación en la sociedad científica situándolo en la misma etapa histórica que Altamira.
La característica más acusada de la pintura rupestre levantina es la concurrencia de escenas de hombres y animales; donde el hombre es el protagonista, seguido en un segundo plano por la mujer, que también es representada.
En este caso el hombre es representado como cazador, como recolector o campesino, como guerrero y rara vez como pastor o domesticador de animales. La mujer sin embargo, es representada como danzarina o recolectora. En estas pinturas, nos percatamos que están llenas de movilidad, de vida, no son figuras estáticas e inertes.
 
Foto tomada de www.rupestreguerrero.com

REALIZACIÓN DE LAS PINTURAS Y TINTES
Los análisis químicos  permiten comprobar la presencia de hierro, aluminio, manganeso, cobre, hematites, limonita, sanguina, carbón vegetal pulverizado y disueltos en agua o líquido aglutinantes como la sangre, la miel líquida, clara de huevo y jugos vegetales.
Los hombres, de menor tamaño y superficie que los animales, están hechos de una pincelada continua o bien de una tinta plana uniforme. La pincelada se nota bien, lográndose un trazo directo y simple en las figuras pequeñas, por impresión haciendo discurrir el pincel continuamente, o bien mediante la técnica llamada por Poscar  caligráfica. En las tintas planas se aprecia que se ha dado primero una capa de color claro y se ha repasado después.
Los colores son, básicamente el rojo, el negro y el blanco, citados por orden de frecuencia en la utilización. La intensidad del color depende de la distinta calidad del mineral empleado, a los disolventes o a las modificaciones de después del aplicado de la pintura.

ESTILO ARTÍSTICO
Salta a la vista la simplificación de las pinturas de hombres y mujeres, en los que cuenta más el movimiento y la actitud que la identificación de los rasgos físicos, resultando tipos idealizados en los que coincide la delgadez de la cintura, la falta de abdomen, la tendencia triangular del tórax y la acentuada musculación de las pantorrillas. Estilísticamente, este tipo enlazará con el filiforme, en el que un trazo continuo se forma el cuerpo, los brazos y las piernas1.
Otro rasgo a tener en cuenta en este arte es el sentido de la composición, prácticamente  no hay figuras aisladas. Las escenas, compuestas por decenas de figuras y derivados por el hombre, está llena de animación situándose hombres y animales según notables ensayos de perspectiva y distribución. El tamaño de las figuras, a veces más abultadas,   no es mucho más pequeño que los del arte paleolítico. Los hombres empenachados de Alpera, la mujer de Val del Charco o el gran arquero de la Cueva Remigia, contrastan por el tamaño con otros hombres muy pequeños representados en abrigos.
1.Para especificaciones de tipo artístico, así como para profundizar en los utensilios y herramientas de las figuras representadas, consultar a María Francia Galiana en su obra (Contribuciónal Arte Rupestre Levantino: Análisis etnográfico de las figuras antropomorfas), págs. 57-82.
Hay que tener en cuenta también la diferente proporción de cada una de las partes del cuerpo humano, según los casos, con exageración del tronco o de los miembros, que quizás deba tomarse  tal vez como un convencionalismo estético (¿un canon de ideal?).
Una constante de la representación de carreras o persecuciones es la colocación diagonal del grupo de figuras, normalmente descendente, desde el ángulo superior derecho a inferior izquierdo, pero a veces ascendente en sentido contrario. No falta la situación horizontal en las escenas más reposadas.
Aparte de las ideas generales expuestas, que convienen a todo el arte Rupestre Levantino, hay acusadas diferencias regionales, que se podría llamar “de escuela” y que en punto a belleza artística muestran un descenso de Norte a Sur.

TEMÁTICA
Las escenas de arte levantino son esencialmente de caza, habiendo también escenas de guerra, danza, de trabajos agrícolas o de la vida en casa. No existe el paisaje.
Las representaciones humanas son siempre menos naturalistas y más estilizadas, pocas veces se hablará de intentos de retrato o de individualización de rasgos –nariz, boca, ojos, sexo, adornos en la cabeza, cintura, codos o piernas-. No se representan individuos sino tipos, con esquemas representando la forma del cuerpo y la posición. Concepción Blasco,” Los tipos humanos en la pintura levantina”, Zaragoza, 1968. Tesis inédita.
Para un detenimiento y una comprensión dentro de un trabajo más exhaustivo sobre las representaciones del arte levantino, Carmen Rosa Olària  Puyoles, se adentra en la figura de la mujer, en sus “Reflexiones acerca de las representaciones de mujeres en el arte postpaleolítico”.

CRONOLOGÍA
Hasta estos momentos no se ha encontrado una datación exacta delas pinturas del arte levantino, pero parece ser claro que la pintura del Paleolítico superior y la levantina, son radicalmente distintas. Mediante el estudio de las superposiciones y la evolución estilística, podemos obtener una cronología relativa, pero a lo que se refiere a culturas se hace difícil datar la cronología absoluta.
La vida de cazadores paleolíticos y mesolíticos, pueden estar vigente en las serranías levantinas mientras en el litoral, al mismo tiempo, viven culturas neolíticas e incluso se inicia la revolución metalúrgica.
Martínez Santa Olalla, asegura ser dela Edad del bronce y Francisco Jordá, fundándose éste en que la pretendida edad paleolítica no ha tenido ni tiene prueba de validez científica insoslayable y que la edad mesolítica carece de base científica, asegurando que el arte rupestre levantino, es propio de pueblos cazadores que poseen estructuras sociales y elementos de vida agrícola que reflejan una cultura avanzada de agricultores.
El final del arte levantino podemos establecerlo con bastante fijeza, mediante pinturas esquemáticas datadas por signos idénticos en las cerámicas y representación de objetos datados desde el 2345 hasta el 1500, aproximadamente o algo después, según Almagro.
Para Beltrán, podría decirse que la cronología de las pinturas podría establecerse entre después  del 7000 hasta el 1200 o 1000. “Arte rupestre levantino” Seminario de Prehistoria y Protohistoria Facultad de filosofía y letras, Zaragoza 1968.
 María Cruz Berrocal, en su tesis dirigida por Juan Manuel Vicent García, editada en 2004, cree que  “el estudio local revela la existencia de sistemas de arte rupestre, en los que ambos estilos son complementarios: construyen un paisaje por medio de la señalización de lugares especiales en él. Estos sistemas son de hecho económicos, funcionales: el arte rupestre levantino se puede relacionar con la formación social conocida como neolítico, lo que significa que la construcción del paisaje que represente debería ser ligado principalmente a actividades económicas productivas, y no con actividades de caza y recolección, como se ha mantenido hasta ahora. En definitiva, en el origen del surgimiento del arte rupestre de este ámbito peninsular están procesos históricos subyacentes que propician la consolidación de la transformación de la sociedad primitiva en una sociedad dividida.”

CONCLUSIÓN
Teniendo en cuenta la opinión y visión de Carmen Rosa Olària, la conclusión sería que, En definitiva, que la cronología relativa obtenida se basa eminentemente en las puntas foliáceas y, por tanto, la datación no puede remontarse más allá de los principios del IV Milenio a. C. Sin embargo, cabe indicar que esta datación es excesivamente generalizadora y poco concreta. Efectivamente, para establecer la fecha tope más alta de este milenio, nos basamos en la cronología dada al ejemplar de punta foliácea de sílex hallado en la capa 6.a del Sector H-3 de Cova de l'Or (MARTÍ y otros, 1980, 297). Ante este caso único es muy peligroso aplicar su datación a las puntas foliáceas de nuestro arte. Por ello habría que darles una cronología más baja, a partir del Neolítico Final, momento en que las puntas foliáceas de sílex aparecen con más frecuencia, la cual irá aumentando durante el Eneolítico. Quizá, sería conveniente plantearse la posible relación entre la frecuencia de representación de puntas foliáceas en el Arte Rupestre Levantino y la frecuencia de aparición de semejantes puntas de sílex durante el Neolítico Final y Eneolítico. Esta cronología vendría corroborada por las puntas de flecha triangulares cuyos paralelos muebles, puntas con aletas y pedúnculo, tienen una datación que, por el momento, no puede ser anterior al Neolítico Final.

 Asimismo, según María Francia Galiana, en su “contribución al arte rupestre levantino: análisis etnográfico de las figuras antropomorfas”, nos cuenta que, "la representación de arcos, flechas, palos de cavar, varas de plumas e idolillos, en algunas escenas de danza, indica que probablemente se trate de ritos bélicos, cinegéticos, agrícolas y de fecundidad. Respecto a las panoplias aisladas, tal vez estemos ante un caso de simbolismo con valor mágico relacionado con la guerra y la caza. A partir de lo expuesto, -continúa- es deducible que los autores del Arte Levantino poseían una sociedad jerarquizada, cuyos jefes dirigían las batidas de caza y el combate organizado, y una religiosidad compleja con símbolos y ritos donde cabe destacar la intervención de la mujer, cuyo papel sobresaliente se comprueba por su excepcional  y siempre destacada representación."



BIBLIOGRAFÍA:

BELTRÁN MARTINEZ, ANTONIO: “Arte Rupestre Levantino”, Zaragoza, 1968.
BLASCO, CONCEPCIÓN: “Los tipos humanos en la pintura levantina”, Zaragoza, 1968. Tesis inédita.
OLÀRIA PUYOLES, CARMEN ROSA: “ Reflexiones acerca de las representaciones de mujeres en el arte postpaleolítico”; Quadernos de prehistòria i arqueologia de Castelló, ISSN 11370793, Nº 21, 2000, Págs. 35-52.
FRANCIA GALIANA, MARÍA: “Contribución al arte rupestre levantino: Análisis etnográfico de las figuras antropomorfas”, Universidad de Alicante, 1985.
WEBGRAFÍA:
http://www.arterupestre.es/web/valencia_biblio.php : Consultada el 09 de Febrero de 2012 a las 23:05.